16 abril, 2020

COVID-19: Contexto Nacional de una Pandemia

Ya no es una amenaza, es una realidad. El COVID-19 ha llegado a nuestro país. Muchos se han infectado, algunos han enfermado y otros permanecen asintomáticos, sepan o no que portan el virus. Algunos han muerto y varios se han recuperado. Esto puede constatarse cada día con los datos que difunden las fuentes oficiales de información.


¿Qué podemos esperar del COVID-19?

La historia natural de la enfermedad nos dice que, en términos generales, 5 de cada 100 personas que se infecten por COVID-19 morirán. Eso significa que, una vez el virus entre en tu organismo, puede pasar una de tres cosas:
  1. No presentas síntomas, pudiendo portar y transmitir el virus, sepas o no que lo portas (algo similar a lo que pasa con el VIH).
  2. Enfermas de forma leve, moderada o severa, de acuerdo a lo cual puedes o no requerir asistencia médica de emergencia, hospitalaria o cuidados intensivos.
  3. Al final del proceso puedes morir o recuperarte. El riesgo de muerte es mayor si tienes más de 60 años y comorbilidades como diabetes, hipertensión, asma, cáncer y otras enfermedades que comprometen la capacidad de tu organismo para defenderte del virus. Tu condición general de salud y la capacidad de respuesta de tu organismo también determinan qué tan rápido desaparecerán los síntomas y saldrás negativo en las pruebas, momento en que pasas a ser un paciente recuperado.
Es importante destacar que, en algunos países, por causas que aún no quedan del todo claras para los científicos, muchos pacientes se han reinfectado y han muerto luego de haber sido declarados como pacientes recuperados.
Aún no está claro si se trata de falsos negativos porque solo baje la carga viral a un punto indetectable, permaneciendo el virus en estado de latencia en el organismo; si los pacientes se reinfectan con otra cepa o una variante mutada del virus; si la inmunidad es temporal o si simplemente el virus no deja inmunidad, como ocurre en el caso del virus del resfriado común que nos infecta decenas de veces a lo largo de nuestra vida.

Por ello, se recomienda que los pacientes "recuperados" continúen usando mascarilla, observen detenidamente cualquier cambio en su estado de salud y continúen las medidas de aislamiento social a fin de evitar recaer, complicarse, reinfectarse o infectar a otras personas. Recordemos que es una enfermedad nueva que aún no conocemos del todo y que todos los días se descubren nuevas cosas sobre ella y su agente causal, el virus SARS-CoV-2.

Viendo los datos suministrados por las autoridades, ¿Qué parámetro es mejor para saber cómo vamos evolucionando?

Dentro de las informaciones que recibimos todos los días, hay 3 datos de alto interés para esos fines: el número de casos nuevos, el número de defunciones y el número de recuperados. Analicemos cada uno de ellos.
  • Recuperados: constituirán alrededor del 94 a 95% de los pacientes, una vez terminado el curso de su enfermedad, de acuerdo a lo que se observa a nivel global. Este indicador es bueno porque también nos habla de la efectividad del manejo de los casos, de la capacidad resolutiva del sistema de salud y del éxito de los protocolos establecidos. A nivel psicológico, nos produce cierto alivio y la esperanza de que tenemos grandes posibilidades de salvarnos si nos infectamos.
  • Defunciones: son la forma de resolución del 5 a 6% de los casos. Son más comunes en pacientes de alto riesgo a causa de sus comorbilidades, su estado general de salud y otros factores de riesgo como el hábito tabáquico. No obstante, algunos pacientes sin antecedentes personales patológicos también han muerto. La tasa de letalidad, número de muertes en relación al total de casos, varía considerablemente de acuerdo a la localidad y sus características sociodemográficas, la edad, el sexo, las características individuales, la capacidad de respuesta del sistema de salud, el diagnóstico oportuno, el acceso a los servicios de cuidados intensivos, el tratamiento disponible y la calidad de la atención. 
  • Casos nuevos: este es el indicador que requiere más control y consideración. Nos habla de dos factores muy importantes: el aumento en la captación de casos y la infectividad. El primer escenario, implica que el sistema de salud está mejorando su capacidad de identificar y diagnosticar de forma efectiva los casos de COVID-19, ya sea por la mejora en la definición de casos, el incremento en el número de pruebas y laboratorios disponibles para el diagnóstico, la búsqueda activa de casos o el desarrollo de nuevos mecanismos para mejorar el acopio de información sobre posibles casos a ser confirmados por laboratorio. La segunda posibilidad, que es la que debe preocuparnos un poco más, nos habla de la efectividad de las medidas establecidas y su grado de cumplimiento tanto por parte de las autoridades como de los ciudadanos involucrados.
Con todo lo que se está haciendo, ¿estamos teniendo éxito en el control del COVID-19?

La respuesta es no. Si bien es cierto que las autoridades, los ciudadanos, las empresas, ONGs y los medios de comunicación han hecho grandes esfuerzos dentro de sus áreas de influencia para contribuir a frenar el avance de la enfermedad, no es menos cierto que no todos han acatado las medidas de distanciamiento social dispuestas.

Ya sea por ignorancia, rebeldía, capricho, desafío a la autoridad, baja percepción del riesgo o falta de conciencia, mucha gente se ha dedicado a violar el toque de queda poniendo en peligro su vida y la de las demás personas a su alrededor. Salen durante el día sin protección alguna, violan las normas establecidas, ignoran las recomendaciones de salud, participan en aglomeraciones de personas, realizan actividades sociales o salen a la calle con síntomas de la enfermedad sin importar si ponen en riesgo a otras personas.


¿Falta mucho para que esto acabe? ¿Cuándo alcanzaremos el pico?

Si hacemos una gráfica lineal con el número de casos reportados cada día, veremos que la línea que los representa presenta oscilaciones, subiendo y bajando a merced de las variaciones en el número de casos computados. El pico de la curva epidémica es el punto que representa el mayor número de casos nuevos reportados en un momento determinado durante todo el curso de la epidemia. A partir de ahí, empieza el descenso de los casos nuevos de la enfermedad y por ende la disminución de la transmisión.
En nuestro país, aún no hemos llegado ahí. Es difícil establecer en este momento, el punto en que estamos dentro de la curva y que tanto más subirá, en especial porque una vez te infectas pueden pasar hasta 14 días para empezar a tener síntomas. Esta situación que dificulta el establecimiento del mapa de contactos y la ruta de transmisión, sobretodo en las personas que siguen saliendo a la calle y no toman las medidas precautorias para evitar la enfermedad. Mientras se sigan produciendo contagios y no se frene la transmisibilidad, seguiremos teniendo nuevos casos cada día.

¿Qué podemos hacer?

Esta situación no es fácil para nadie. La ciencia trabaja incansablemente contrarreloj para encontrar una vacuna o una cura efectiva para la enfermedad. Se he logrado algunos avances, pero estamos aún muy lejos de conseguirlo. Los gobiernos en todo el mundo establecen medidas y restricciones en procura mantener el equilibrio, frenar los contagios y disminuir el impacto del COVID-19 en la salud de la población, el sistema de salud, el desarrollo y la economía. 

Nuestras vidas han cambiado en más de un sentido y es desesperante no tener control sobre lo que nos pasa. Muchos están aburridos de estar en casa y aunque quieren salir se abstienen de hacerlo para mantenerse a salvo y cuidar de sus seres queridos. Otros deben salir a cumplir con sus responsabilidades laborales como es el caso del personal de salud, policías, militares y empleados de empresas que suplen productos básicos como combustible, medicamentos y alimentos. Una tercera categoría corresponde a los irresponsables, que pudiendo quedarse en su casa, deciden no hacerlo. Esos individuos son el dolor de cabeza de los demás y el mayor reto de las autoridades a la hora de hacer cumplir las disposiciones oficiales.


Lo único que podemos hacer en este momento es cultivar la paciencia, ser responsables, cuidar nuestra salud y la de nuestros seres queridos, ser prudentes, respetar las medidas de aislamiento social y usar sabiamente los recursos de que disponemos. Es mejor estar encerrados que enterrados.

Tengamos fe y esperanza de que en algún momento esta pandemia pasará, pero hagamos lo que nos corresponde para ponerle fin. 

14 agosto, 2018

La Fortaleza del Hierro

El hierro es uno de los minerales esenciales más importantes para el adecuado funcionamiento de nuestro organismo. A pesar de pertenecer al grupo de los micronutrientes u oligoelementos por la baja dosis del mismo que se necesita, sus funciones son trascendentales por lo que se considera imprescindible para la vida:
  • Se utiliza en la producción de la hemoglobina, pigmento responsable del color rojo de nuestra sangre y cuya función es el transporte de oxígeno y dióxido de carbono desde y hacia los pulmones.  
  • Es un componente fundamental de la mioglobina, proteína muscular que sirve como reservorio del oxígeno 
  • Es necesario para el adecuado funcionamiento del sistema inmunológico. 
  • Interviene en la síntesis de neurotransmisores y mielina, indispensables para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. 
  • Es componente de varias enzimas, participando en múltiples funciones corporales.
  • Interviene en el proceso de producción de energía mediante la respiración celular. 
  • Participa en la síntesis de ADN y en la formación de colágeno
Imagen relacionada

Se encuentra en una gran cantidad de alimentos de origen animal como hígado, riñón, corazón, carne magra, aves de corral, yema de huevo, pescado, ostiones y mariscos. Estos aportan alrededor del 85% del hierro obtenido a través de la dieta. 

Sus principales fuentes vegetales son frijoles o habichuelas, soya, papas, melocotón, tomate, sandía, verduras de hojas verdes, frutas frescas, melaza, brócoli, espárragos, remolacha, lentejas, cereales integrales y alimentos enriquecidos. El consumo de vitamina C favorece la absorción del hierro contenido en los alimentos de origen vegetal. 

El cuerpo de un hombre adulto sano contiene 3.6 gramos de hierro y el de una mujer 2.4 gramos. El 90% de este se utiliza y recicla continuamente. El 10% restante se elimina a través de la bilis, por lo que debe ser repuesto mediante la ingesta adecuada, ya sea a través de los alimentos o de suplementos nutricionales. 

Los requerimientos diarios de hierro varían de acuerdo a la edad, el sexo y condiciones especiales como el embarazo y la lactancia. La pérdida de sangre asociada a la menstruación resulta en una mayor necesidad de hierro en las mujeres en comparación con los hombres.

Requerimientos Diarios de Hierro
Lactantes
5 mg
Niños
10 mg
Hombres
12 mg
Mujeres
15 mg
Embarazadas 
30 mg
Lactantes
29 mg







Su deficiencia produce anemia ferropénica, enfermedad por deficiencia nutricional más común del mundo. También se asocia a disminución de la respuesta inmunológica, bajo rendimiento, disminución de la capacidad de aprendizaje y trastornos intestinales. Su exceso produce toxicidad que se manifiesta con vómitos, diarrea y lesión intestinal. En casos extremos de uso excesivo y prolongado, puede acumularse en el organismo ocasionando hemocromatosis, pigmentación cutánea y crirrosis hepática. 

Para satisfacer los requerimientos nutricionales y mantener una salud óptima consuma frecuentemente alimentos ricos en hierro y complemente su dieta con suplementos nutricionales. 
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05 agosto, 2018

Vitamina C o Ácido Ascórbico

La vitamina C o ácido ascórbico es una vitamina hidrosoluble fundamental para el correcto  crecimiento, desarrollo y funcionamiento de nuestro organismo, donde posee múltiples funciones:
  • Interviene en la síntesis de carnitina y colágeno, proteínas utilizada como materia prima para la producción de los tejidos corporales, en especial la piel, los tendones, los ligamentos y los vasos sanguíneos. 
  • Favorece y acelera la cicatrización 
  • Contribuye al adecuado funcionamiento del sistema nervioso al jugar un rol importante en la síntesis de neurotransmisores, sustancias necesarias para comunicación entre las neuronas o células nerviosas.
  • Interviene en la reparación y mantenimiento de cartílagos, huesos y dientes. 
  • Actúa como antioxidante bloqueando el daño celular causado por los radicales libres (sustancias de desecho del metabolismo celular, la contaminación y la radiación ultravioleta)
  • Retrasa el proceso de envejecimiento celular y disminuye el riesgo de padecer cáncer, artritis y cardiopatías.
  • Refuerza el sistema inmunológico, haciéndole más efectivo para contrarrestar enfermedades, al fortalecer las células de defensa y mantener la concentración de inmunoglobulinas en sangre.  
  • Favorece la absorción del hierro presente en los alimentos de origen vegetal
Las principales fuentes de vitamina C son: limón, naranja, mandarina, toronja, kiwi, melón, mango, lechoza o papaya, piña, sandía, ciruela, guayaba, fresa, frambuesa, mora, arándano, cereza, chinola, brócoli, col de Bruselas, coliflor, pimientos rojos y verdes, espinaca, repollo, nabos verdes, perejil, verduras de hoja verde, papa, batata y tomate.

Por ser una vitamina hidrosoluble, cuando se encuentra en exceso no se almacena sino que es eliminada por la orina. Por esta razón, es preciso consumir diariamente frutas y verduras para suplir los requerimientos diarios del organismo.

Limón, Limonada, Beber, Sed, Refresco, Delicioso

Otra fuente alternativa de vitamina C son los suplementos nutricionales, ya sea sola o en combinación con otras vitaminas. En estos casos se recomienda no consumir una dosis mayor a 2,000 mg/día, pues su exceso pueden producir malestar estomacal y diarrea.

Se debe tener en cuenta que la cocción de los alimentos, su almacenamiento por tiempo prolongado y su exposición a la luz disminuyen considerablemente la cantidad de vitamina C disponible en los alimentos. Su biodisponibilidad en el organismo disminuye por el uso de aspirina, pastillas anticonceptivas y antibióticos; infecciones, heridas graves, cirugías, diabetes mellitus, consumo de alcohol, tabaquismo, trastornos intestinales y estrés excesivo. 

Su deficiencia produce escorbuto, trastorno caracterizado por anemia, sangrado, disminución de la respuesta inmunológica y la capacidad decicatrización de heridas, resequedad, entre otros síntomas, cuya severidad dependerá del déficit. 

La cantidad de cada vitamina que se necesita depende de la edad y el sexo. Otros factores, como el embarazo, la lactancia y las enfermedades, son igualmente importantes. Los fumadores activos o pasivos a cualquier edad deben incrementar su cantidad diaria de vitamina C.

Para mantener una salud óptima consume diariamente frutas y verduras, así como suplementos nutricionales de origen natural.

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29 julio, 2018

Colesterol: ¿Héroe o Villano?

Todos, en algún momento hemos escuchado hablar del colesterol como un enemigo acérrimo de nuestra salud cardiovascular, en especial de nuestro corazón. A muchos nos han indicado pruebas sanguíneas para conocer sus niveles y nos han prescrito modificaciones en la dieta, actividad física y, en el peor de los casos, medicamentos para combatir este "mal". Pero ¿es tan malo como lo pintan? ¿de dónde sale y por qué insiste en complicarnos la vida?

El colesterol es un lípido o sustancia grasa presente en la membrana de todas las células del organismo, aportándole rigidez e regulando el paso de sustancias desde y hacia su interior. Es precursor y componente fundamental de las hormonas sexuales estrógeno, progesterona y testosterona, necesarias para el desarrollo de las características sexuales, la fertilidad y la sexualidad.

Se requiere para la producción de hormonas corticoesteroides suprarrenales como la aldosterona, que regula los niveles de sodio en sangre y la presión arterial; y el cortisol, que interfiere en el metabolismo de lípidos, carbohidratos y proteínas, y aumenta la glicemia en condiciones de estrés, a fin de proveer más energía al organismo. Además, es utilizada en la producción de la vitamina D, que interfiere en el metabolismo del calcio; y de las sales biliares, necesarias para la absorción y excreción de grasas del organismo.

Se produce en casi todas las células del organismo, sobretodo en el higado (10 al 20%). No obstante, su principal fuente es la dieta basada en productos de origen animal como carnes (en especial roja), huevos, lácteos y manteca, y en alimentos y productos elaborados ricos en grasas saturadas.

Existen distintos tipos de colesterol, de acuerdo a su capacidad de unirse a proteínas transportadoras especiales denominadas lipoproteínas. De esta manera, tenemos un "colesterol bueno" y un "colesterol malo". El colesterol bueno o HDL (lipoproteínas de alta densidad) transporta el colesterol proveniente de otras partes del cuerpo hacia el hígado para su metabolismo y excreción. Por su parte el colesterol malo o LDL (lipoproteínas de baja densidad) favorece su acumulación en las arterias, obstruyéndolas. Existe otra lipoproteína de muy baja densidad (VLDL) que contribuye al almacenamiento de los triglicéridos en los vasos sanguíneos.


Si el colesterol es tan importante para el adecuado funcionamiento de nuestro organismo, ¿en qué momento se convierte en un problema? Cuando el colesterol total supera los 200 mg/dl, el LDL supera los 130 mg/dl y el HDL se encuentra por debajo de 40 mg/dl.

El exceso de colesterol total y LDL se acumula y adhiere a las paredes de las arterias en forma de placas de ateroma, condición que se conoce como aterosclerosis, obstruyendo el flujo sanguíneo y provocando infartos, accidentes cerebrovasculares y enfermedad vascular periférica.

El riesgo de tener colesterol elevado o hipercolesterolemia aumenta con la edad, la obesidad, el sedentarismo y una dieta rica en lípidos y carbohidratos, ya que el exceso de carbohidratos es metabolizado por el organismo y almacenado en forma de grasa. Otras condiciones que aumentan el riesgo son el hipotirodismo, la diabetes y el tabaquismo.

¿Qué puedo hacer para evitar la hipercolesterolemia? Es muy fácil:
  • Sigue una dieta saludable, limitando el consumo de alimentos de origen animal, evitando las grasas saturadas e incrementando el consumo de frutas y vegetales. 
  • Ejercítate al menos 3 veces por semana. 
  • Mantén un peso adecuado 
  • Consume suplementos nutricionales como Omega 3, 6 y 9 que contribuyen a aumentar el HDL y disminuir el LDL.
Sigue las prescripciones médicas en caso de que necesites algún fármaco de uso temporal. 


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22 julio, 2018

El Tomate: Aliado Estratégico para la Salud y el Bienestar

Resultado de imagen para tomateEl tomate, deliciosa hortaliza de fama mundial, invitado obligado en nuestra cocina gracias a su versatilidad. Con tan sólo 19 calorías por cada 100 gramos, es un aliado estratégico de quienes buscan perder peso y mejorar su condición física.

Ya sea crudo, cocido o en conserva; entero o en pasta; solo o combinado como parte integral de salsas, aderezos, ensaladas, sofritos, sopas, platillos diversos, jugos y hasta postres, no hay lugar a dudas de que estamos ante un alimento muy beneficioso para la salud dada la gran cantidad de nutrientes que posee. 

Es rico en vitamina C, excelente antioxidante que contribuye a fortalecer el sistema inmunológico, previniendo las enfermedades infecciosas, el cáncer y retrasando el envejecimiento celular.

Aporta altos niveles de vitaminas A, B1, B2, B5, E y K, lo que mejora sustancialmente la visión, la conducción del impulso nervioso, la salud de la piel y la coagulación sanguínea. Disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares y arteriosclerosis. Contrarresta, además, los efectos asociados al consumo de tabaco.

Contiene minerales como hierro, potasio, fósforo y magnesio. Su gran cantidad de fibras ayudan al proceso digestivo y el tránsito intestinal.

Su uso no se limita a la cocina y sobremesa. También es un aliado para la salud de la piel y la belleza. Puede ser utilizado en mascarillas que puedes aplicarte en la cara o el cuero cabelludo.

Es muy eficaz para combatir el acné si se utiliza como mascarilla facial. Mezclado con avena es un excelente exfoliante para retirar las células muertas de la superficie de la piel. También se utiliza como cataplasma en caso de quemaduras o picaduras de mosquitos.

Como ves, el tomate es una fuente inagotable de beneficios para tu salud y bienestar. Consúmelo con frecuencia y disfruta de sus beneficios.

06 mayo, 2016

Depresión y Ansiedad: Mal de Muchos

¿Estás deprimido o ansioso? Contrario a lo que piensas no estás solo. Te sorprendería saber que esto es más común de lo que te imaginas. Cerca de un 10% de la población mundial está afectado por una o ambas de estas patologías.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 1990 y 2013, el número de personas con depresión o ansiedad aumentó de 416 millones a 615 millones, lo que equivale a un incremento cerca de un 50% en el número de casos.

Estos trastornos cuestan a la economía mundial cerca de un US$1 billón al año tanto en forma directa como indirecta por el costo del tratamiento y la pérdida de la productividad asociada, respectivamente.

¿Cómo esto influye en mi?

La depresión y la ansiedad afectan significativamente todas las esferas de la vida de los individuos y suelen presentarse simultáneamente en muchos pacientes. Tristeza, desasosiego, falta de concentración, alteraciones del sueño, alteraciones del apetito, cansancio, debilidad, hiperreactividad, falta de energía, aislamiento, miedo o ideas perturbadoras son comunes en ambos trastornos.

Muchas personas brillantes y con un futuro a todas luces prometedor ven colapsadas sus vidas, carreras, estudios y relaciones interpersonales a causa de estos males, socavando su autoestima y llevándoles en los casos más extremos al suicidio.

A pesar que la ansiedad y la depresión son enfermedades tan comunes como la diabetes y la hipertensión, aún siguen siendo una causa de estigma y discriminación por parte de quienes no entienden o no aceptan que son enfermedades, que no constituyen un signo de debilidad, fracaso o incapacidad y que es preciso buscar ayuda de un experto.

¿Por qué me siento así?

Si bien es cierto que las adversidades, el estrés y el estilo de vida apresurado que llevamos son factores desencadenantes de crisis, no es menos cierto que hay implicaciones biológicas, genéticas y bioquímicas como lo evidencia el hecho de que muchas veces no hay un factor identificable como un pérdida o fracaso que pueda asociarse a las mismas.

La investigación científica ha demostrado que existe mayor riesgo de padecer ansiedad y depresión si tenemos antecedentes familiares, probabilidad que aumenta mientras más cercano es el parentesco de las personas afectadas. 

Un desbalance en la bioquímica cerebral también se encuentra asociado a estas patologías, en especial el neurotransmisor llamado serotonina cuyo déficit se asocia directamente a la depresión.

¿Qué puedo hacer al respecto?

1. Acepta que tienes un problema de salud mental que requiere atención de un profesional. Eres humano y por ende vulnerable. No debes sentirte culpable por ello. Es una enfermedad, no una derrota.

2. Determina la magnitud del problema y cómo éste afecta las diferentes facetas de tu vida.

3. Busca ayuda de un profesional de la salud mental. Es posible que un psiquiatra deba indicarte ansiolíticos o antidepresivos por un tiempo hasta que estés mejor. También es importante visitar un psicólogo que te ayude a organizar tus ideas, trabajar con tus conflictos y ayudarte a desarrollar la capacidad de afrontamiento ante la adversidad. Algunos cambios en tu estilo de vida como cambios de alimentación, ejercicio y actividades pueden ser de utilidad.

4. No te aísles. Busca refugio en tus seres queridos: familia, pareja, amigos o comunidad. Las redes de apoyo y la comprensión de los demás contribuyen significativamente en la recuperación de los pacientes.

5. Ten paciencia. La cura no ocurre de la noche a la mañana y pueden presentarse crisis recurrentes a lo largo del tiempo. No obstante, siempre hay solución si estás dispuesto a dar la pelea.

6. Cree en ti. Es posible tener una vida plena y salir airoso del proceso pero depende de ti y tu disposición a lograrlo. 


Recuerda que la vida no admite representantes

11 junio, 2014

Atragantamiento: ¿Qué hacer?

El atragantamiento es la obstrucción accidental de las vías aéreas superiores por un cuerpo extraño, partícula, objeto o alimento, que puede dar lugar a la muerte por asfixia de no corregirse inmediatamente, siendo cruciales los primeros 4 minutos. Los principales objetos asociados a atragantamiento son: semillas, frutos secos, juguetes pequeños, partes de juguetes, objetos de pequeño tamaño, goma de mascar, plástico, canicas, trozos de carne y elementos similares.

Para tratarlo deben tomarse las siguientes medidas:
  1. Si la obstrucción es parcial, debe estimularse al paciente a toser para que elimine por sí solo el cuerpo extraño.
  2. Colocarse detrás de la víctima, inclinarla un poco hacia delante, soportándole con una mano a nivel del tórax. Con la base de la palma de la otra mano, golpear la espalda de abajo hacia arriba entre los omóplatos unas 5 o más veces, hasta cerciorarse de que ha salido el objeto.
  3.  En caso de obstrucción total con la víctima consciente, se realiza la Maniobra de Heimlich a través de los siguientes pasos:
    • Colocarse de pie detrás de la víctima.
    • Rodear su cintura con los brazos, de manera que el puño cerrado de la mano derecha quede en la parte superior del abdomen, a nivel de la boca del estómago, donde se unen las costillas y la mano izquierda quede agarrando el puño derecho, de modo que los brazos de quien brinda la ayuda rodeen completamente al atragantado. En el caso de los niños mayores de un año, el puño se coloca sobre el ombligo del niño, con el pulgar hacia el abdomen.

    • Comprimir brusca y fuertemente el abdomen hacia arriba con ambos brazos.
    • Soltar y repetir las veces que sea necesario hasta que el cuerpo extraño sea expulsado o la víctima pierda el conocimiento. (Ver video)
    • En menores de un año, se coloca al lactante boca abajo sobre el brazo, apoyándolo sobre la rodilla de manera que su cabeza quede más baja que el cuerpo y se golpea 5 veces en la espalda con la palma de la mano libre. Con esa misma mano se voltea, se apoya en ese brazo  y  con dos dedos de la mano libre, se comprime el tórax 5 veces. Se revisa la boca para localizar el cuerpo extraño y se retira con los dedos índice y pulgar. (Ver vídeo)
    • Si la persona está sola, puede realizar la maniobra, clavar o posicionar el peso del cuerpo en el respaldo de una silla, de esta forma la presión dentro del pecho es incrementada rápidamente, forzando al objeto a salir fuera de la vía respiratoria.
   4. Si el paciente pierde el conocimiento:
    • Colóquelo en una superficie dura, boca arriba, con la espalda en posición recta y sosteniéndole firmemente la cabeza y el cuello. Abra la boca de la persona con los dedos pulgar e índice, colocando el pulgar sobre la lengua y el índice por debajo de la barbilla Levante la barbilla de la persona mientras inclina la cabeza hacia atrás para evitar que la lengua obstruya su tráquea.
    •  Si el objeto está suelto y a la vista, se debe proceder a sacarlo. Si la persona es mayor de 8 años, deslice dos dedos de un lado a otro de la garganta para intentar extraer el objeto. Si no puede verlo, no trate de sacarlo pues puede empujarlo aún más.
    • Si el objeto no es visible, coloque las manos firmemente, una sobre la otra, sobre el abdomen del paciente y haga fuerte compresión varias veces hasta que el objeto salga.
    • Si el objeto sale pero la persona no tiene pulso, comience a administrar la reanimación cardiopulmonar con compresiones cardíacas. Si no hay ningún objeto visible, inicie la RCP.
Para prevenir el atragantamiento coma lentamente, mastique bien los alimentos, no tome demasiado alcohol antes o durante la comida, no introducir objetos en la boca, mantener los objetos pequeños fuera del alcance de los niños de corta edad y constatar que sus prótesis dentales estén bien ajustadas.

01 junio, 2014

¿Para qué sirve el hígado?

El hígado es la víscera más voluminosa del organismo. Es considerado un órgano vital pues sus funciones son imprescindibles para la vida y su ausencia o daño permanente puede llevar a la muerte. Dentro de sus múltiples y variadas funciones se encuentran:

·         Producción de bilis para la digestión de alimentos y grasas.
·         Producción de albúmina y otras proteínas responsables del transporte sanguíneo de nutrientes y sustancias a todas las células del cuerpo.
·         Filtro que procesa y remueve de la sangre toxinas, medicamentos, químicos, alcohol, drogas y otros elementos que puedan ser nocivos para la salud.
·         Producción de factores de coagulación que evitan la pérdida sanguínea al detener las hemorragias
·         Metabolismo de los carbohidratos y lípidos.
·         Producción de colesterol, utilizado en la producción de hormonas y otras funciones corporales
·         Depósito de sustancias como el glucógeno (reserva energética del organismo) y algunos micronutrientes y vitaminas liposolubles.
·         Producción de glóbulos rojos en el embrión durante el primer trimestre de embarazo.


Es muy importante cuidarlo evitando enfermedades como las hepatitis A, B y C, disminuyendo o evitando el consumo de alcohol, evitando el uso de sustancias tóxicas, no fumando, no abusando de los medicamentos o fármacos y llevando un estilo de vida saludable que incluya dieta balanceada y ejercicios. 

21 marzo, 2014

Síndrome de Down

El síndrome de Down o Trisomía 21 es un trastorno genético causado por la presencia de un cromosoma 21 extra. Debe su nombre al médico británico John Langdon Haydon Down, quien en 1866 fue el primero en describir las características clínicas que tenía en común un grupo concreto de personas, pero no pudo determinar su causa. En julio de 1958, un joven investigador llamado Jérôme Lejeune descubrió que en todos los casos existía un cromosoma 21 adicional, contando los pacientes con 47 cromosomas en lugar de los 46 habituales.

Su incidencia global se aproxima a uno de cada 700 nacimientos (15/10.000), aumentando el riesgo a medida que lo hace la edad materna. La incidencia en madres de 15-29 años es de 1 por cada 1,500 nacidos vivos; en madres de 30-34 años es de 1 por cada 800; en madres de 35-39 años es de 1 por cada 385; en madres de 40-44 años es de 1 por cada 106; en madres de 45 años es de 1 por cada 30.


Se caracteriza por un grado variable de discapacidad cognitiva, hipotonía muscular generalizada que dificulta el aprendizaje motriz, retardo en el crecimiento y rasgos físicos característicos que incluyen: perfil facial y occipital planos, hendiduras palpebrales oblicuas, raíz nasal deprimida, pliegues epicánticos (pliegue de piel en el canto interno de los ojos), cuello corto y ancho con exceso de pliegue nucal, dientes pequeños, crecimiento recurvado hacia el dedo anular, pliegue palmar único y separación entre el primer y segundo dedo del pie.

En algunos casos, los rasgos físicos y la disfunción cognitiva no son tan marcados, pero en otros existen complicaciones adicionales que implican alteraciones oculares, intestinales, auditivas, tiroideas y esqueléticas. Una gran proporción de los pacientes presenta problemas cardíacos. Tienen más riesgo de desarrollar leucemia y diabetes que la población general.  Su esperanza de vida depende de las complicaciones asociadas, siendo en promedio de unos 50 a 60 años en los más saludables.


Aunque es una condición incurable, como la mayoría de las enfermedades genéticas, los pacientes con síndrome de Down pueden  beneficiarse de terapia física, educacional, ocupacional y del lenguaje para adquirir habilidades que les permitan cierto grado de independencia y desarrollo personal.  El 21 de marzo se celebra el Día Mundial del Síndrome de Down como una manera de romper las barreras que impone la discriminación y aumentar la sensibilidad hacia estas personas. 


07 febrero, 2014

Somos Agua


El agua es el componente esencial y más importante de todos los tejidos corporales. Constituye alrededor del 55-65% del peso corporal de un individuo promedio, lo cual varía de acuerdo al sexo, la edad, la masa muscular y la proporción de grasa de nuestro organismo, siendo mayor en niños y menor en mujeres y personas obesas. La mayor parte se encuentra en el interior de las células.

Interviene en todas las reacciones metabólicas, en la digestión, la absorción de nutrientes, la eliminación de desechos, la circulación sanguínea (siendo un componente fundamental de la sangre), el transporte de sustancias, el mantenimiento de la temperatura corporal, la producción de secreciones y sustancias diversas,  el mantenimiento de la constancia física y química de los líquidos corporales, entre otros procesos esenciales para la supervivencia.

El volumen habitual de ingreso de agua en una persona promedio, que se hidrate adecuadamente, es de unos 2,300 ml al día. El cuerpo la obtiene principalmente de la ingestión de líquidos, de preferencia en su forma natural. Sin embargo, también la encontramos en diferente cantidad en los alimentos, principalmente en frutas y verduras. Otra fuente de agua es el metabolismo de los nutrientes por parte del organismo para obtener energía.

Perdemos agua por diferentes vías. La más importante es la vía urinaria, seguida de la piel con la transpiración. También perdemos agua en las heces y la respiración. La pérdida diaria de líquidos varía de acuerdo al clima, la actividad física o la condición de salud. Un individuo sano, a temperatura normal, pierde alrededor de 2,300 ml, manteniendo así el equilibrio. Sin embargo, si se está en un clima cálido o se hace ejercicio prolongado pueden perderse unos 3,300 o 6,600 ml, respectivamente. En el caso de quemaduras y enfermedades febriles, diarreicas o respiratorias, la pérdida puede ser aún mayor de acuerdo al grado o intensidad de la enfermedad.

La pérdida de un 10% de agua corporal ocasiona trastornos graves que implican: sed intensa, malestar, pérdida del apetito, diminución de volumen sanguíneo con la consiguiente alteración de la circulación, alteración en el rendimiento físico ameritando un mayor esfuerzo, dificultad para concentrarse, dificultad para regular la temperatura corporal, debilidad, pérdida del conocimiento, dificultad respiratoria, espasmos musculares, delirio, insomnio y falla renal. La pérdida del 20% de agua en el organismo puede ocasionar la muerte.

Un organismo sano no almacena agua, por lo que la cantidad que perdemos cada 24 horas debe ser restituida para mantener la salud y el adecuado funcionamiento del organismo. En circunstancias normales, se requiere unos 35 ml/kg de peso en los adultos, 50-60 ml/kg de peso en niños y 150 ml/kg de peso en lactantes. Lo que se traduce en alrededor de 2.5 litros de agua al día en un adulto promedio.


Aunque la sed suele ser el mejor indicador de que debemos hidratarnos, hay que tomar en cuenta que los lactantes, atletas, enfermos y ancianos suelen tener disminuido este reflejo, así como estar en un clima frío nos produce menos sed. Algunas personas pueden creer que tienen hambre cuando realmente lo que su cuerpo necesita es agua. Esto se atribuye a la resistencia de muchos a beber líquidos y al hecho de que también los alimentos son fuente de líquidos.

Lo importante es crear hábitos de vida saludables que impliquen el consumo regular de agua, sintamos sed o no. De esta manera conservamos la salud y evitamos enfermedades. 

26 diciembre, 2013

Dietas Express: ¿son confiables?

Con el afán de las fiestas y la “NECESIDAD” de ponernos ese vestido especial o ese bikini que vimos en la tienda, muchas veces recurrimos a dietas extremas, también llamadas relámpago que prometen resolver tu problema a la mayor brevedad posible. El panorama se percibe alentador, pero ¿has considerado los riesgos que se esconden detrás de estas “MARAVILLOSAS DIETAS”? Aquí te presento algunos de ellos:

1. Cuando pierdes peso muy rápido o consumes menos calorías de las que necesitas, tu cuerpo entra en estado de emergencia enlenteciendo tu metabolismo, convirtiendo los músculos (en vez de las grasas) en energía y guardando todas las calorías nuevas porque no sabe cuándo volverás a comer. De esta manera, una vez dejes la dieta, aumentarás de peso.

2. El hipotálamo, estructura cerebral muy importante en la regulación del hambre, la sed, el sueño, las emociones y otras funciones corporales, se ve afectado por las dietas extremas lo que provoca que duermas más, tengas náuseas y estés de mal humor. 

3. La fatiga crónica es uno de los primeros síntomas de una dieta incorrecta. 

4. Las dietas milagro o relámpago generalmente te deshidratan, haciéndote perder peso de agua y no de grasa, enlenteciendo tu circulación sanguínea, aumentando tu presión arterial e impidiéndote regular adecuadamente tu temperatura corporal.

5. El déficit nutricional asociado a dietas extremas produce debilidad ósea, envejecimiento prematuro, flacidez y caída del pelo.

6. Entre el 12% y 25% de las personas que pierden peso muy rápido desarrollan cálculos en la vesícula biliar.

Lo ideal es perder de 1/2 a 1 kg por semana, equivalentes a 3,500 a 7,000 calorías, que es lo mismo que 500 a 1000 diarias. Si sacas la cuenta, en un año habrás perdido entre 26 y 52 kilos, ya sea que aumentes la actividad física o que disminuyas la ingesta calórica. Come más sano. Evita la comida chatarra, los dulces, las grasas, la sal y las harinas. Aumenta la ingesta de frutas y vegetales y aumenta la actividad física. El proceso será más lento pero los resultados serán permanentes. Tu cuerpo te lo agradecerá.