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07 septiembre, 2013

Síndrome de la Sala de Espera

El Síndrome de la Sala de Espera es el nombre que recibe la tendencia de algunas personas a postergar decisiones y acciones importantes a la espera de un momento propicio que nunca llega a materializarse. A pesar de sentirse estancados, apáticos, sin energía y muertos en vida, estas personas se resisten a tomar el toro por los cuernos y producir cambios en la situación que les aqueja. 

La espera de mejores tiempos, luz verde, señales, turno correspondiente, menor riesgo, momento adecuado, iniciativa del otro o garantías es la excusa de quienes padecen este trastorno. Así encubren el temor, la falta de compromiso, la falta de asertividad, la inseguridad y la evasión de responsabilidades que les caracteriza. 

Si continuamente estás poniendo excusas y postergando indefinidamente las cosas, es probable que tengas un problema. La solución es sencilla: reconocerlo y tener la voluntad de cambiar, de crecer y superar tus debilidades. Si crees que no puedes solo, busca ayuda profesional.


30 octubre, 2011

¿Zanahoria, Huevo o Café?

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. 

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. 

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un bowl. Sacó los huevos y los colocó en otro bowl. Coló el café y lo puso en un tercer bowl. 

Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿qué ves?” “Zanahorias, huevos y café” fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. 

Humildemente la hija preguntó: “¿Qué significa esto, Padre?” El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo habían cambiado al agua. 

“¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?” ¿Y cómo eres tú, amigo? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. 

Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren. 

¿Cómo manejas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?

20 octubre, 2011

Mecanismos de Defensa

El ser humano es un ente cambiante, dinámico. En su vida y quehacer diario se enfrenta a múltiples demandas del medio que le rodea en todos los ámbitos de su vida. Estas demandas pueden desencadenar estrés.  Un sujeto con buena capacidad de adaptación a los cambios y requerimientos del medio se ajustará para ser eficiente y mantener el equilibrio.

En algunas ocasiones, ciertas situaciones superan nuestra capacidad de ajuste y percibimos amenazas del medio interno o externo, sean reales o no, que nos generan ansiedad. Ante esta situación solemos utilizar diversas estrategias de afrontamiento denominadas mecanismos de defensa.

Los mecanismos de defensa se definen como procesos psicológicos automáticos que surgen para mitigar la ansiedad. El sujeto los manifiesta de forma inconsciente. Le permiten mediar sus reacciones personales frente a conflictos emocionales y amenazas del medio.

Para su organización, el DSM-IV TR establece 7 niveles diferentes que van de lo funcional a lo patológico:

Nivel adaptativo elevado: permite una óptima adaptación en el manejo de los acontecimientos estresantes, maximiza la gratificación,  promueve un equilibrio óptimo entre opciones conflictivas y genera conciencia de los sentimientos, ideas y sus consecuencias. Los mecanismos correspondientes son: 
  • Afiliación: búsqueda de ayuda o apoyo en los demás de modo que pueda compartir sus problemas sin culpar a otros de los mismos.
  • Altruismo: búsqueda de satisfacción de las necesidades de los demás.
  • Anticipación: experimentación de reacciones emocionales o anticipación de las consecuencias, antes de la ocurrencia de posibles acontecimientos futuros y consideración realista de respuestas o soluciones alternativas.
  • Autoafirmación: expresión directa de sentimientos o pensamientos sin coerción ni manipulación. 
  • Autoobservación: reflexión sobre los propios pensamientos, sentimientos, motivaciones y conductas y actuación de acuerdo a ellos.
  • Sentido del humor: hincapié en aspectos divertidos e irónicos de sus conflictos y situaciones estresantes. 
  • Sublimación: canalización de sentimientos o impulsos potencialmente desadaptativos a comportamientos socialmente aceptables. 
  • Supresión: evitación intencionada de pensamientos acerca de los problemas, deseos, sentimientos y experiencias generadoras de ansiedad. 
Nivel de inhibiciones mentales o formación de compromisos: permite mantener fuera de la conciencia del sujeto ideas, sentimientos, recuerdos, deseos o temores potencialmente peligrosos. Incluye: 
  • Abstención: empleo de palabras o comportamientos con el propósito simbólico de negar o plantear enmiendas a pensamientos, sentimientos o acciones. 
  • Aislamiento afectivo: separación entre las ideas y los sentimientos asociados. 
  • Desplazamiento: reconocimiento o generalización de un sentimiento o repuesta de un objeto hacia otro menos importante. 
  • Disociación: alteración temporal de la integración de la conciencia, memoria, autopercepción, percepción del entorno o conducta sensorial/motora.
  • Formación reactiva: sustitución de comportamientos, pensamientos o sentimientos inaceptables por otros diametralmente opuestos. 
  • Intelectualización:  generalización o implicación en pensamientos excesivamente abstractos para controlar o minimizar la sensación de malestar. 
  • Represión: expulsión de la conciencia o no darse por enterado de los deseos, pensamientos o experiencias generadoras de malestar.
Nivel menor de distorsión de imágenes: se regula la autoestima a través de la distorsión de la propia imagen o la imagen de los demás. Comprende: 
  • Devaluación: atribución de cualidades exageradamente negativas a si mismo o a los demás. 
  • Idealización: atribución de cualidades exageradamente positivas a si mismo o a los demás.
  • Omnipotencia: pensamiento o actuación como si se dispusiera de poderes especiales y se fuera superior a los demás.  
Nivel de encubrimiento: se atribuye erróneamente a causas externas las situaciones de estrés, impulsos, ideas, afectos o responsabilidades desagradables o inaceptables para mantenerlas fuera de la conciencia. A este nivel corresponde: 
  • Negación: negación del reconocimiento de aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son fácilmente identificables para los demás.
  • Proyección:  atribución incorrecta a los demás de sentimientos, impulsos o pensamientos propios  percibidos como inaceptables. 
  • Racionalización: invención de explicaciones tranquilizadoras pero incorrectas para encubrir las verdades motivacionales que rigen sus pensamientos, acciones y sentimientos. 
Nivel mayor de distorsión de las imágenes: enorme distorsión o atribución incorrecta de las imágenes de uno mismo o de los demás. Comprende:
  • Fantasía autista: uso de fantasías excesivas que sustituyen la búsqueda de relaciones interpersonales, la acción personal o la resolución de problemas. 
  • Identificación proyectiva: el sujeto es consciente de sus afectos o impulsos, pero los interpreta erróneamente al considerarlos reacciones justificables frente a otras personas, atribuyendo sus sentimientos y responsabilidades a otros.
  • Polarización: continua devaluación e idealización de la propia imagen o la de los demás, que se alternan, percibiéndolos como completamente buenos o malos. Esto implica la incapacidad de integrar las cualidades positivas y negativas en su concepto de sí mismo o del otro, excluyendo la posibilidad de una visión y unas expectativas equilibradas. 
Nivel de acción: usa la acción o la retirada para enfrentar las amenazas que percibe del medio interno o externo. Implica: 
  • Agresión pasiva: agresividad hacia los demás manifiesta de forma indirecta y no asertiva mientras se expresa una máscara externa de abierta sumisión a los demás, detrás de la que se esconde el resentimiento, la resistencia y la hostilidad. Esta agresividad pasiva emerge como respuesta a demandas de ejecución o cumplimiento independientes y a la falta de gratificación, o como manera de expresar la autoafirmación en personas que ocupan cargos subordinados y tienen poca asertividad. 
  • Comportamiento impulsivo o acting out: comportamientos que sustituyen a las reflexiones y a los sentimientos como medio para enfrentar los conflictos emocionales o amenazas del medio externo o interno.
  • Quejas y rechazo de ayuda: emisión de quejas o demanda de ayuda con problemas físicos, psicológicos y de la vida diaria hacia los demás que esconden sentimientos de hostilidad o resentimiento hacia otros, que luego se manifiesta como rechazo a sus sugerencias, consejos u ofrecimientos. 
  • Retirada apática: el sujeto evita hacer frente a la situación o problema y se retira sin expresar ningún tipo de emoción o sentimiento. 
Nivel de desequilibrio defensivo: marcada pérdida del contacto con la realidad objetiva por el fracaso par regular la defensa para contener las reacciones del individuo frente a las amenazas. En este nivel se encuentran:
  • Distorsión psicótica: grave distorción de la realidad de caracter psicótico como manera de hacer frente a una realidad de otro modo intolerable para el sujeto.
  • Negación psicótica: total incapacidad de percibir y aceptar la realidad.
  • Proyección delirante: ideas delirantes de contenido caracterizado por atribución a los demás de sentimientos, impulsos o pensamientos propios que le resultan inaceptables.