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06 mayo, 2016

Depresión y Ansiedad: Mal de Muchos

¿Estás deprimido o ansioso? Contrario a lo que piensas no estás solo. Te sorprendería saber que esto es más común de lo que te imaginas. Cerca de un 10% de la población mundial está afectado por una o ambas de estas patologías.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 1990 y 2013, el número de personas con depresión o ansiedad aumentó de 416 millones a 615 millones, lo que equivale a un incremento cerca de un 50% en el número de casos.

Estos trastornos cuestan a la economía mundial cerca de un US$1 billón al año tanto en forma directa como indirecta por el costo del tratamiento y la pérdida de la productividad asociada, respectivamente.

¿Cómo esto influye en mi?

La depresión y la ansiedad afectan significativamente todas las esferas de la vida de los individuos y suelen presentarse simultáneamente en muchos pacientes. Tristeza, desasosiego, falta de concentración, alteraciones del sueño, alteraciones del apetito, cansancio, debilidad, hiperreactividad, falta de energía, aislamiento, miedo o ideas perturbadoras son comunes en ambos trastornos.

Muchas personas brillantes y con un futuro a todas luces prometedor ven colapsadas sus vidas, carreras, estudios y relaciones interpersonales a causa de estos males, socavando su autoestima y llevándoles en los casos más extremos al suicidio.

A pesar que la ansiedad y la depresión son enfermedades tan comunes como la diabetes y la hipertensión, aún siguen siendo una causa de estigma y discriminación por parte de quienes no entienden o no aceptan que son enfermedades, que no constituyen un signo de debilidad, fracaso o incapacidad y que es preciso buscar ayuda de un experto.

¿Por qué me siento así?

Si bien es cierto que las adversidades, el estrés y el estilo de vida apresurado que llevamos son factores desencadenantes de crisis, no es menos cierto que hay implicaciones biológicas, genéticas y bioquímicas como lo evidencia el hecho de que muchas veces no hay un factor identificable como un pérdida o fracaso que pueda asociarse a las mismas.

La investigación científica ha demostrado que existe mayor riesgo de padecer ansiedad y depresión si tenemos antecedentes familiares, probabilidad que aumenta mientras más cercano es el parentesco de las personas afectadas. 

Un desbalance en la bioquímica cerebral también se encuentra asociado a estas patologías, en especial el neurotransmisor llamado serotonina cuyo déficit se asocia directamente a la depresión.

¿Qué puedo hacer al respecto?

1. Acepta que tienes un problema de salud mental que requiere atención de un profesional. Eres humano y por ende vulnerable. No debes sentirte culpable por ello. Es una enfermedad, no una derrota.

2. Determina la magnitud del problema y cómo éste afecta las diferentes facetas de tu vida.

3. Busca ayuda de un profesional de la salud mental. Es posible que un psiquiatra deba indicarte ansiolíticos o antidepresivos por un tiempo hasta que estés mejor. También es importante visitar un psicólogo que te ayude a organizar tus ideas, trabajar con tus conflictos y ayudarte a desarrollar la capacidad de afrontamiento ante la adversidad. Algunos cambios en tu estilo de vida como cambios de alimentación, ejercicio y actividades pueden ser de utilidad.

4. No te aísles. Busca refugio en tus seres queridos: familia, pareja, amigos o comunidad. Las redes de apoyo y la comprensión de los demás contribuyen significativamente en la recuperación de los pacientes.

5. Ten paciencia. La cura no ocurre de la noche a la mañana y pueden presentarse crisis recurrentes a lo largo del tiempo. No obstante, siempre hay solución si estás dispuesto a dar la pelea.

6. Cree en ti. Es posible tener una vida plena y salir airoso del proceso pero depende de ti y tu disposición a lograrlo. 


Recuerda que la vida no admite representantes

19 septiembre, 2013

Trastorno límite de la personalidad

También llamado fronterizo, limítrofe o borderline, es un trastorno mental que se caracteriza por la presencia de patrones prolongados de emociones turbulentas o inestables, acompañadas de reacciones impulsivas y relaciones caóticas con otras personas.

Los pacientes afectados suelen presentar incertidumbre sobre su identidad, lo que motiva que sus intereses y valores cambien con rapidez. Son extremistas pudiendo cambiar rápidamente su concepto de las cosas y las personas como totalmente buenas o totalmente malas y pasando rápidamente de la veneración al desprecio total por los demás, generándose relaciones interpersonales intensas e inestables. 

Otros síntomas incluyen: miedo intenso de ser abandonados, intolerancia a la soledad, sentimientos frecuentes de vacío y aburrimiento, manifestaciones frecuentes de ira inapropiada, impulsividad, actividad sexual desenfrenada, crisis repetitivas y actos de autolesión, como hacerse cortes en las muñecas o tomar sobredosis de drogas. 

No existe una causa específica identificada para este trastorno pero existen factores genéticos, familiares y sociales asociados. Algunas situaciones y experiencias pueden condicionar al paciente a desarrollar esta condición, en especial si son vulnerables como por los casos de abandono en la niñez o en la adolescencia, vida familiar disociada, comunicación deficiente en la familia y abuso sexual, físico o emocional. Es más común en mujeres y pacientes psiquiátricos hospitalizados.

Su diagnóstico es básicamente clínico y se trata fundamentalmente con psicoterapia, aunque la evolución es lenta y la recuperación es parcial. Las perspectivas del tratamiento dependen de la gravedad de la afección y de la disposición del paciente a aceptar ayuda. Algunos pacientes, en especial en los casos más severos, pueden beneficiarse del uso de medicamentos que estabilicen su estado de ánimo y disminuyan la agresividad. 

Algunos se complican con la presentación simultánea de depresión, drogadicción, problemas con el trabajo, la familia y las relaciones sociales e intentos de suicidio y suicidio.

07 septiembre, 2013

Síndrome de la Sala de Espera

El Síndrome de la Sala de Espera es el nombre que recibe la tendencia de algunas personas a postergar decisiones y acciones importantes a la espera de un momento propicio que nunca llega a materializarse. A pesar de sentirse estancados, apáticos, sin energía y muertos en vida, estas personas se resisten a tomar el toro por los cuernos y producir cambios en la situación que les aqueja. 

La espera de mejores tiempos, luz verde, señales, turno correspondiente, menor riesgo, momento adecuado, iniciativa del otro o garantías es la excusa de quienes padecen este trastorno. Así encubren el temor, la falta de compromiso, la falta de asertividad, la inseguridad y la evasión de responsabilidades que les caracteriza. 

Si continuamente estás poniendo excusas y postergando indefinidamente las cosas, es probable que tengas un problema. La solución es sencilla: reconocerlo y tener la voluntad de cambiar, de crecer y superar tus debilidades. Si crees que no puedes solo, busca ayuda profesional.


17 agosto, 2013

Pica

La pica es un trastorno de la ingestión y de la conducta alimentaria que consiste en un deseo irresistible de comer o lamer materiales no comestibles y carentes de valor nutritivo. Los más comunes son tierra, tiza, papel, yeso, pintura, bicarbonato de sosa, almidón, pegamento, moho, cenizas de cigarrillo, heces de animales, arena e insectos. Es más frecuente en niños, embarazadas y pacientes con anemia ferropénica (por deficiencia de hierro) o deficiencia de zinc.

Dentro de sus consecuencias se encuentran la intoxicación por plomo (en especial cuando se ingiere pintura), bezoar (masa de material indigerible atrapada que suele ocupar el estómago), infección (especialmente parasitarias), obstrucción intestinal, desnutrición, entre otros.

Requiere tratamiento conductual y educación tanto del paciente como de sus familiares. Algunos medicamentos pueden ayudar a controlar la ansiedad. De existir algún déficit nutricional de base debe tratarse, al igual que las complicaciones.

Si crees que padeces esta enfermedad consulta a tu médico. Tu vida puede estar corriendo grave peligro.



10 marzo, 2012

TDAH: Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad


Concepto
Trastorno caracterizado por síntomas de falta de atención, hiperactividad e impulsividad. El componente de inatención se manifiesta con distractibilidad, fantasías y dificultad de concentración, mientras el componente de hiperactividad-impulsividad lo hace a través de inquietud, habla excesiva e impaciencia lo que le predispone a tener accidentes y presentar una conducta inapropiada.

Epidemiología

El TDAH se diagnostica con mayor frecuencia en la infancia y es más común en la edad escolar con una prevalencia estimada del 5%. Es más común en varones que en las hembras con una proporción de 4:1. El tipo más común en niñas es predominio desatención y en varones es hiperactivo-impulsivo y combinado.  Se presenta en diversas culturas y no discrimina raza ni condición socioeconómica.

Aunque suelen observarse algunos síntomas a temprana edad, especialmente cuando la conducta hiperactiva-impulsiva es determinante, es difícil establecer un diagnostico preciso antes de los 4 o 5 anos de edad.

En la edad escolar los niños suelen presentar alteraciones en el aprendizaje y la interacción social. En la adolescencia, los problemas se centran en fracaso escolar, baja autoestima, relaciones interpersonales deficientes con los compañeros, problemas con los adultos y mayor tendencia a los actos delictivos y el consumo de sustancias.

Suele disminuir su intensidad con el paso de los anos, aunque el déficit de atención persiste con mayor frecuencia que la conducta hiperactiva-impulsiva. El 20% de los niños diagnosticados presentan en la vida adulta un funcionamiento significativamente alterado por componentes del trastorno o complicarse con otras patologías psiquiátricas concomitantes dando como resultado sujetos con serios problemas de conducta, emocionales y psicosociales. El 60% muestra un nivel intermedio de afectación y el 20% no manifiesta ninguna alteración en la edad adulta relacionada con el TDAH.

Etiología

No existe una causa única y especifica que explique el origen de este trastorno. Se plantea que obedece a una combinación de factores que incluyen:
  • Herencia: existe mayor riesgo de padecer TDAH si los familiares de primer y segundo grado lo han padecido. 
  • Ambiente: puede existir historia de maltrato o abandono infantil, exposición a neurotoxinas (intoxicación con plomo), exposición a fármacos o estrés materno sostenido durante el embarazo. Las influencias familiares, escolares y de los amigos pueden resultar cruciales para determinar el grado de discapacidad y la comorbilidad.
  • Alteraciones Cerebrales Anatomo-fisiologicas: algunos estudios demuestran una anomalía en los lóbulos frontales de estos pacientes con relación a la población en general. Muestran una actividad inusual en una parte del cerebelo asociada a la actividad motora. Existe evidencia de que el cerebro de estos niños es 3 a 4% más pequeño que los de los niños sin el trastorno. 

  • Alteraciones en la Neurotransmisión: se ha reportado una actividad anormal neurotransmisora anormal, en especial con la dopamina y la noradrenalina, con la consiguiente disminución de la actividad o estimulación de la parte superior del tronco encefálico, las regiones frontales y circuitos subcorticales relacionados con el control motor, las funciones ejecutivas, inhibición de la conducta y modulación de los sistemas de recompensas.


Principales Alteraciones Neuropsicológicas
  1. Alteración de la memoria de trabajo, tanto verbal como espacial, disminuyendo el significado del trabajo y, por consiguiente, su rendimiento. 
  2. Variables en la actividad mental y la velocidad de procesamiento y atención lo que implica una mayor lentitud de respuestas verbales y dificultades para mantener la atención.
  3. Alteraciones del lenguaje asociadas a acciones sociales, capacidad disminuida de usar el autolenguaje, aspecto básico para mediatizar su conducta y aplicarse las reglas establecidas, cambiando continuamente el foco de la conversación y respondiendo erróneamente a las preguntas que se le hacen.
  4. Dificultad para mantener el pensamiento dentro de un orden lógico, entorpeciendo la organización y categorización de la información lingüística.
  5. Aunque recuerdan los detalles de una narración, pueden tener dificultades para comprender y recordar la relación causal entre eventos acaecidos en la historia.
  6. Son físicamente más activos, muestran dificultades para controlar sus respuestas y realizar tareas motoras finas.
  7. Dificultad de resolución de tareas visuoespaciales complejas que implican la integración de múltiples operaciones cognitivas.
  8. Las funciones ejecutivas, especialmente las relacionadas con el control de la impulsividad, planificación y resolución de problemas suelen encontrarse afectadas.


Criterios Diagnósticos

El DSM-IV TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 4ª Edición, Texto Revisado) de la Asociación Americana de Psiquiatría establece que se cumplan los siguientes criterios para que sea posible hacer el diagnóstico del trastorno. 
  • Existen 1 ó 2 (deben cumplirse 6 ó más síntomas del apartado 1 y/o 6 ó más del apartado 2 para cumplir este criterio)
    • Seis o más de los siguientes síntomas de desatención han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:
    • Desatención
      • a menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades
      • a menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas
      • a menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente
      • a menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos, u obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender instrucciones)
      • a menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades
      • a menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos)
      • a menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (p. ej. juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas)
      • a menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes
      • a menudo es descuidado en las actividades diarias
    • Seis (o más) de los siguientes síntomas de hiperactividad-impulsividad han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:
    • Hiperactividad
      • a menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento
      • a menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado
      • a menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud)
      • a menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio
      • a menudo "está en marcha" o suele actuar como si tuviera un motor
      • a menudo habla en exceso
    • Impulsividad
      • a menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas
      • a menudo tiene dificultades para guardar turno
      • a menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (p. ej. se entromete en conversaciones o juegos)
  • Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o desatención que causaban alteraciones estaban presentes antes de los 7 años de edad.
  • Algunas alteraciones provocadas por los síntomas se presentan en dos o más ambientes (p. ej., en la escuela [o en el trabajo] y en casa).
  • Deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, académica o laboral.
  • Los síntomas no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico, y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental (p. ej., trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo o un trastorno de la personalidad).


Clasificación

En base a los criterios que cumpla el sujeto, se han establecido 3 tipos básicos de TDAH: 
  1. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo con predominio del déficit de atención: se caracteriza fundamentalmente por la dificultad para mantener la atención enfocada en tareas de la escuela, la casa o el trabajo debido a que no escucha instrucciones o pone poca atención a los detalles. Su conducta social es más retraída, pues tienden a aislarse. Pueden presentar síntomas de ansiedad y depresión. Más frecuente en niñas. 
  2. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo con predominio hiperactivo-impulsivo: en este tipo predomina o se destaca más la conducta hiperactiva e impulsiva. Son más agresivos. Tienen mayor probabilidad de tener dificultades con las figuras de autoridad y de ser rechazados por sus compañeros. Más frecuente en varones. 
  3. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo combinado: aquí se presentan en igual medida síntomas de déficit de atención y de hiperactividad-impulsividad. Tienen mayor tendencia a ser expulsados de la escuela y ser remitidos a tratamiento psicológico. Más frecuente en varones

Diagnostico Diferencial
  • Conducta propia de la edad en niños activos
  • Retraso mental
  • Distracción por ambientes académicos poco estimulantes
  • Trastornos de aprendizaje
  • Comportamiento negativista
  • Trastorno de los movimientos estereotipados
  • Otro trastorno mental: ansiedad, depresión, trastorno generalizado del desarrollo o trastorno psicótico.
  •  Alergias, asma o problemas respiratorios
  • Diabetes o hipoglucemia
  • Problemas visuales o de audición
  • Anemia
  • Intoxicación por metales pesados como el plomo
  • Uso de medicamentos
  • Problemas neurológicos
  • Problemas tiroideos

Efectos o Consecuencias
El TDAH, especialmente si no es manejado de forma adecuada, genera una gran cantidad de efectos nocivos sobre el paciente y su familia

En el niño, los efectos incluyen danos a su autoestima, fracaso escolar y problemas de interacción social.

El déficit de atención dificulta el aprendizaje por la incapacidad del niño de obtener información y conceptos básicos al mantenerse distraído y ser desorganizado en sus tareas escolares. Esto se traduce en una falta de práctica en las capacidades básicas como las operaciones aritméticas fundamentales o los ejercicios de ortografía que confirman su perspectiva de que no tiene capacidad para los estudios y que nunca tendrá éxito académico.

Suelen ser etiquetados como niños malos y los compañeros se burlan de ellos. Al no ser aceptados por otros niños y adultos, el niño puede experimentar problemas para relacionarse con los demás tornándose  aislado y ensimismado o agresivo y hostil.

Las familias de estos niños pueden presentar, con cierta regularidad, problemas maritales, altos niveles de estrés y relaciones conflictivas en la relación paterno-filial. Una fuente de estrés adicional a estas familias son las presiones de agentes externos que expresan continuas quejas sobre el niño o cuestionan la labor de los padres en su crianza.

Comorbilidad
·         Trastornos de aprendizaje:
·         Trastorno negativista desafiante
·         Trastorno disocial
·         Depresión
·         Ansiedad
·         Trastornos relacionados con sustancias

Tratamiento

El TDAH no tiene cura, pero puede ocurrir una mejoría significativa en su manifestación si se trata adecuadamente. Para el tratamiento efectivo de la hiperactividad es preciso contar con un equipo multidisciplinario que favorezca la asistencia en todas las áreas en que se manifiesta o afecta este trastorno. Ese equipo debe incluir al pediatra, neurólogo, psicólogo, maestros y familia. 
  1. Tratamiento farmacológico: suelen utilizarse medicamentos estimulantes como el metilfenidato (Ritalin), la dextroanfetamina (Dexedrine) y pemolina. Aunque el 30% de los pacientes son refractarios a la medicación, contribuyen significativamente a aumentar la atención, disminuir la hiperactividad e impulsividad, mejorar el rendimiento académico y mejora la relación con los iguales. El pronóstico es mejor cuando se combina con psicoterapia.
  2. Modificación conductual: dirigida a reforzar las conductas de atención, la adhesión a las reglas, la conducta no dirigida por el impulso, el esfuerzo académico y la interacción social.
  3. Psicopedagogía: Trabaja sobre los trastornos de aprendizaje asociados. Entrena en el uso del tiempo y la organización de las actividades. Facilita técnicas de estudio. Propone la adaptación curricular necesaria. Asesoría docente en estrategias pedagógicas. Facilita actividades especiales. Monitoreo general del desempeño escolar. 
  4. Terapia familiar: se encarga del manejo de problemas maritales, manejo autoridad y disciplina paterna, disminución del estrés familiar, restablecimiento de relación paterno-filial y del establecimiento de límites, alianzas, patrones de disciplina positiva y cooperación.

17 noviembre, 2011

Trastorno de Pánico (Trastorno de Angustia)

 “La ansiedad es un arroyito de temor que corre por la mente. Si se le alimenta puede convertirse en un torrente que arrastrará todos nuestros pensamientos.”  
A. Roche

El pánico se define como un miedo extremo, pavor o terror que se produce como respuesta a una amenaza de origen externo o interno. 

Su nombre viene del griego panikón, abreviatura de "dêima panikón" o 'terror causado por Pan´, que luego se tradujo al latín ´panicus´ y finalmente al español pánico, con significado similar: ‘miedo intenso por algo de origen desconocido’. 

Según la mitología griega, Pan era un dios de rostro barbudo, con cuernos, una expresión animalesca y miembros inferiores como los del macho cabrío. Cuando nació, su madre se horrorizó del hijo monstruoso que había traído al mundo y su padre lo llevó envuelto en piel de cabra al Olimpo, donde fue aceptado por los dioses. Como divinidad silvestre, se le atribuían los ruidos de causa ignorada en campos, bosques, montañas y lagos que con frecuencia amedrentaban a campesinos y pastores. Se dice que ayudó a los griegos en su batalla contra los persas, sembrando entre ellos un terror muy intenso. 

Ataque de Pánico o Crisis de Angustia 

Un ataque de pánico o crisis de angustia es un episodio caracterizado por la presencia de síntomas físicos asociados a la sensación miedo, de perder el control o estar a punto de enloquecer. 

El paciente experimenta de forma aislada y temporal un miedo o malestar muy intenso en ausencia de un peligro real, que se acompaña de al menos 4 síntomas somáticos o cognoscitivos como son: palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca, sudoración, temblores o sacudidas, sensación de ahogo o falta de aliento, sensación de atragantamiento, opresión o malestar torácico, nauseas o molestias abdominales, inestabilidad, mareo o desmayo, sensación de irrealidad (desrealización) o estar separado de uno mismo (despersonalización), miedo a perder el control o enloquecer, miedo a morir, sensación de entumecimiento u hormigueo (parestesias) y escalofríos o sofocaciones. 

Su inicio es brusco y alcanza su máxima expresión rápidamente en un máximo de 10 minutos, acompañándose de una sensación de peligro o muerte inminente y de una urgente necesidad de escapar. 

De acuerdo a su relación entre el inicio de la crisis y la presencia o ausencia de desencadenantes situacionales internos o externos, existen 3 tipos de ataques de pánico o crisis de angustia: 

1. Inesperadas: crisis espontáneas que no se relacionan con ningún estímulo situacional en particular. 

2. Situacionales: desencadenadas antes o durante la exposición a un desencadenante situacional específico. 

3. Predispuestas: se presentan de forma esporádica en relación estrecha con una situación determinada, es decir, no se presentan siempre sino ocasionalmente en respuesta a un estímulo en particular. 

Trastorno de Pánico o Trastorno de Angustia 

El trastorno de pánico o de angustia es un trastorno de ansiedad caracterizado por la presentación recurrente de crisis de angustia o ataques de pánico que surgen de forma inesperada sin asociación a un estímulo plenamente identificable, acompañadas de preocupación por padecer nuevas crisis o sus consecuencias o de cambios conductuales significativos relacionados con esas crisis, lo que afecta considerablemente la vida del sujeto. 

Puede presentarse con o sin agorafobia. La agorafobia es la aparición de ansiedad o comportamiento de evitación en lugares o situaciones donde puede ser difícil o embarazoso escapar o donde no sea posible encontrar ayuda de presentarse una crisis de angustia o ataque de pánico. 

Inicialmente, el paciente experimenta sólo crisis de angustia, pero con el tiempo se empieza a experimentar también agorafobia. El paciente evita estar solo dentro o fuera de la casa, mezclarse con la gente, viajar en cualquier medio de transporte, estar en un ascensor o puente, la calle, el supermercado, el trabajo y el centro de estudios, limitando cada vez más su interacción con los demás o el medio que le rodea y produciendo malestar clínicamente significativo. 

Epidemiología 

Se estima una prevalencia de 3.5% en la población general. En pacientes psiquiátricos se diagnostica en alrededor de un 10%, de los cuales alrededor de la mitad presenta la modalidad asociada a agorafobia. El porcentaje aumenta en pacientes con una enfermedad médica concomitante, especialmente de tipo cardíaco. 

Suele asociarse a trastornos del estado de ánimo, trastornos inducidos por sustancias, otros trastornos de ansiedad y enfermedades médicas de tipo respiratorio, cardiovascular, vestibular y gastrointestinales. 

Su edad de aparición es variable, pero usualmente se encuentra entre el final de la adolescencia y la mitad de la cuarta década de la vida. Se han reportado algunos casos de inicio en la segunda infancia y en mayores de 45 años. 

Su curso es crónico, con altibajos y períodos de remisión. En algunos pacientes los síntomas son más intensos que en otros, siendo menor o inexistente la sintomatología en pacientes medicados. 

El trastorno de angustia es más frecuente en las mujeres que en los hombres, especialmente en la modalidad con agorafobia donde la proporción mujer-hombre es 3:1, mientras que en la modalidad sin agorafobia la proporción es 2:1. 

Los parientes de primer grado (padres, hijos, hermanos) tienen 8 veces más probabilidades de presentar este trastorno. La probabilidad aumenta a 20 veces si su primera experiencia ocurre antes de los 20 años. 

Esta enfermedad se presenta casi todo el mundo, aunque su interpretación está asociada a la cultura y el nivel de formación académica de los afectados. 

Etiología 

En el intento de comprender el origen del trastorno de angustia han surgido algunas explicaciones: 
  1. Se estima que existe una relación estrecha ente el sistema límbico, especialmente la amigdala (estructura cerebral estrechamente relacionada con las emociones, el miedo y la agresividad) y la aparición de las crisis. 
  2. Otra explicación biológica apunta a una probable anormalidad bioquímica del cerebro, especialmente en los neurotransmisores norepinefrina o noradrenalina y la serotonina (relacionados con la respuesta de lucha o huida ante el temor y la sensación de bienestar, respectivamente). 
  3. La teoría cognitiva sostiene que las personas con tendencia a la catastrofización (pensamiento irracional que se caracteriza por percibir y magnificar los aspectos negativos de las situaciones, interpretándolas como catastróficas) generan elevados niveles de ansiedad, especialmente en relación a sus sensaciones corporales, que incrementan la posibilidad de hacer crisis de angustia. 
  4. La teoría del condicionamiento plantea que, una vez presentado el primer ataque, la ansiedad queda condicionada a indicadores externos e internos asociados a la experiencia como un lugar, situación o sensación corporal, lo que a su vez da origen al inicio de otros ataques, generando un círculo vicioso. 
Criterios Diagnósticos del DSM-IV TR 

A. El paciente debe presentar las siguientes condiciones (1 y 2) 
  1. Crisis de angustia inesperadas recidivantes (repetitivas)
  2. Al menos una de las crisis se ha seguido durante un mes o más de uno de los siguientes síntomas: 
  • Inquietud persistente por la posibilidad de tener más crisis 
  • Preocupación por las implicaciones de la crisis o sus consecuencias 
  • Cambio significativo del comportamiento relacionado con la crisis 
B. Presencia de agorafobia (trastorno de angustia con agorafobia) o ausencia de agorafobia (trastorno de angustia sin agorafobia). 

C. Las crisis de angustia no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o una enfermedad médica. 

D. Las crisis de angustia no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental como fobia social, fobia específica, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés postraumático o trastorno de ansiedad por separación 

Diagnóstico Diferencial

El trastorno de pánico o de angustia debe diferenciarse de 

1. Trastorno de ansiedad inducido por sustancias: cuando existe una clara relación entre las crisis de angustia y el consumo o abstinencia de drogas o fármacos como el cannabis, cafeína, cocaína, anfetaminas, abstinencia de alcohol, abstinencia de barbitúricos. 

2. Trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica: existen pruebas de que las crisis de angustia son debidos a los efectos fisiológicos de una enfermedad médica como hipertiroidismo, hiperparatiroidismo, feocromocitoma, trastornos del sistema vestibular, trastornos comiciales y enfermedades cardíacas como arritmias y taquicardia supraventricular. 

3. Fobia social, trastorno de estrés postraumático y fobias específicas donde hay una respuesta de miedo o ansiedad ante situaciones muy específicas, traumáticas o fóbicas. 

4. Trastorno de ansiedad generalizada: donde el sujeto se preocupa mucho, por muchas cosas, pero carece de la intensidad del ataque de pánico y su preocupación tiene carácter permanente. 

5. Trastorno de ansiedad obsesivo-compulsivo: donde la crisis se asocia específicamente con la exposición al estímulo o motivo central de las obsesiones y compulsiones. 

6. Trastorno de ansiedad por separación: cuando la crisis se presenta en relación a la separación del padre o figura de apego. 

Tratamiento 

El tratamiento del trastorno de pánico con o sin agorafobia implica el uso de psicofármacos y la psicoterapia. 

En relación con la medicación, se utilizan ansiolíticos del grupo de las benzodiacepinas como alprazolam o clonazepam. La finalidad es disminuir la ansiedad, permitiendo al paciente funcionar con más eficacia. 

También se utilizan los antidepresivos, sobretodo los tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Los ISRS se consideran el tratamiento de elección pero se pueden combinar con los ansiolíticos en pacientes con altos niveles de ansiedad porque su inicio de acción es lento. 

En relación a la psicoterapia se utiliza la modalidad cognitivo-conductual por medio del uso de diversas técnicas que engloban tres aspectos principales: 
  • Psicoeducación acerca de la naturaleza e implicaciones de la ansiedad, el miedo y el pánico con la finalidad de que comprendan que las sensaciones que experimentan son, aunque incómodas, normales e inofensivas. 
  • Control de la respiración: ejercicios donde se enseña a respirar y relajarse ante la presentación de la ansiedad y sus síntomas. 
  • Identificación y control de pensamientos irracionales automáticos que aparecen antes o durante las crisis. Se instruye al paciente para que aprenda a revertir sus pensamientos catastróficos y a cómo pensar o actuar frente a una crisis, enseñándole a buscar soluciones. 
Se recomiendan también el ejercicio, la supresión del consumo de café, chocolate, cigarrillo u otras sustancias que incrementen los niveles de ansiedad; la meditación, yoga, musicoterapia y cualquier otro medio que contribuya a disminuir los niveles de ansiedad y por ende, la aparición de las crisis. 

"En los momentos de ansiedad, no tratéis de razonar, pues vuestro razonamiento se volverá contra vosotros mismos; es mejor que intentéis hacer esas elevaciones y flexiones de brazos que se enseñan ahora en todas las escuelas; el resultado os asombrará. Así, el profesor de filosofía os envía al de gimnasia."  
Alain  (1868-1951) Filósofo y ensayista francés.



20 octubre, 2011

Mecanismos de Defensa

El ser humano es un ente cambiante, dinámico. En su vida y quehacer diario se enfrenta a múltiples demandas del medio que le rodea en todos los ámbitos de su vida. Estas demandas pueden desencadenar estrés.  Un sujeto con buena capacidad de adaptación a los cambios y requerimientos del medio se ajustará para ser eficiente y mantener el equilibrio.

En algunas ocasiones, ciertas situaciones superan nuestra capacidad de ajuste y percibimos amenazas del medio interno o externo, sean reales o no, que nos generan ansiedad. Ante esta situación solemos utilizar diversas estrategias de afrontamiento denominadas mecanismos de defensa.

Los mecanismos de defensa se definen como procesos psicológicos automáticos que surgen para mitigar la ansiedad. El sujeto los manifiesta de forma inconsciente. Le permiten mediar sus reacciones personales frente a conflictos emocionales y amenazas del medio.

Para su organización, el DSM-IV TR establece 7 niveles diferentes que van de lo funcional a lo patológico:

Nivel adaptativo elevado: permite una óptima adaptación en el manejo de los acontecimientos estresantes, maximiza la gratificación,  promueve un equilibrio óptimo entre opciones conflictivas y genera conciencia de los sentimientos, ideas y sus consecuencias. Los mecanismos correspondientes son: 
  • Afiliación: búsqueda de ayuda o apoyo en los demás de modo que pueda compartir sus problemas sin culpar a otros de los mismos.
  • Altruismo: búsqueda de satisfacción de las necesidades de los demás.
  • Anticipación: experimentación de reacciones emocionales o anticipación de las consecuencias, antes de la ocurrencia de posibles acontecimientos futuros y consideración realista de respuestas o soluciones alternativas.
  • Autoafirmación: expresión directa de sentimientos o pensamientos sin coerción ni manipulación. 
  • Autoobservación: reflexión sobre los propios pensamientos, sentimientos, motivaciones y conductas y actuación de acuerdo a ellos.
  • Sentido del humor: hincapié en aspectos divertidos e irónicos de sus conflictos y situaciones estresantes. 
  • Sublimación: canalización de sentimientos o impulsos potencialmente desadaptativos a comportamientos socialmente aceptables. 
  • Supresión: evitación intencionada de pensamientos acerca de los problemas, deseos, sentimientos y experiencias generadoras de ansiedad. 
Nivel de inhibiciones mentales o formación de compromisos: permite mantener fuera de la conciencia del sujeto ideas, sentimientos, recuerdos, deseos o temores potencialmente peligrosos. Incluye: 
  • Abstención: empleo de palabras o comportamientos con el propósito simbólico de negar o plantear enmiendas a pensamientos, sentimientos o acciones. 
  • Aislamiento afectivo: separación entre las ideas y los sentimientos asociados. 
  • Desplazamiento: reconocimiento o generalización de un sentimiento o repuesta de un objeto hacia otro menos importante. 
  • Disociación: alteración temporal de la integración de la conciencia, memoria, autopercepción, percepción del entorno o conducta sensorial/motora.
  • Formación reactiva: sustitución de comportamientos, pensamientos o sentimientos inaceptables por otros diametralmente opuestos. 
  • Intelectualización:  generalización o implicación en pensamientos excesivamente abstractos para controlar o minimizar la sensación de malestar. 
  • Represión: expulsión de la conciencia o no darse por enterado de los deseos, pensamientos o experiencias generadoras de malestar.
Nivel menor de distorsión de imágenes: se regula la autoestima a través de la distorsión de la propia imagen o la imagen de los demás. Comprende: 
  • Devaluación: atribución de cualidades exageradamente negativas a si mismo o a los demás. 
  • Idealización: atribución de cualidades exageradamente positivas a si mismo o a los demás.
  • Omnipotencia: pensamiento o actuación como si se dispusiera de poderes especiales y se fuera superior a los demás.  
Nivel de encubrimiento: se atribuye erróneamente a causas externas las situaciones de estrés, impulsos, ideas, afectos o responsabilidades desagradables o inaceptables para mantenerlas fuera de la conciencia. A este nivel corresponde: 
  • Negación: negación del reconocimiento de aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son fácilmente identificables para los demás.
  • Proyección:  atribución incorrecta a los demás de sentimientos, impulsos o pensamientos propios  percibidos como inaceptables. 
  • Racionalización: invención de explicaciones tranquilizadoras pero incorrectas para encubrir las verdades motivacionales que rigen sus pensamientos, acciones y sentimientos. 
Nivel mayor de distorsión de las imágenes: enorme distorsión o atribución incorrecta de las imágenes de uno mismo o de los demás. Comprende:
  • Fantasía autista: uso de fantasías excesivas que sustituyen la búsqueda de relaciones interpersonales, la acción personal o la resolución de problemas. 
  • Identificación proyectiva: el sujeto es consciente de sus afectos o impulsos, pero los interpreta erróneamente al considerarlos reacciones justificables frente a otras personas, atribuyendo sus sentimientos y responsabilidades a otros.
  • Polarización: continua devaluación e idealización de la propia imagen o la de los demás, que se alternan, percibiéndolos como completamente buenos o malos. Esto implica la incapacidad de integrar las cualidades positivas y negativas en su concepto de sí mismo o del otro, excluyendo la posibilidad de una visión y unas expectativas equilibradas. 
Nivel de acción: usa la acción o la retirada para enfrentar las amenazas que percibe del medio interno o externo. Implica: 
  • Agresión pasiva: agresividad hacia los demás manifiesta de forma indirecta y no asertiva mientras se expresa una máscara externa de abierta sumisión a los demás, detrás de la que se esconde el resentimiento, la resistencia y la hostilidad. Esta agresividad pasiva emerge como respuesta a demandas de ejecución o cumplimiento independientes y a la falta de gratificación, o como manera de expresar la autoafirmación en personas que ocupan cargos subordinados y tienen poca asertividad. 
  • Comportamiento impulsivo o acting out: comportamientos que sustituyen a las reflexiones y a los sentimientos como medio para enfrentar los conflictos emocionales o amenazas del medio externo o interno.
  • Quejas y rechazo de ayuda: emisión de quejas o demanda de ayuda con problemas físicos, psicológicos y de la vida diaria hacia los demás que esconden sentimientos de hostilidad o resentimiento hacia otros, que luego se manifiesta como rechazo a sus sugerencias, consejos u ofrecimientos. 
  • Retirada apática: el sujeto evita hacer frente a la situación o problema y se retira sin expresar ningún tipo de emoción o sentimiento. 
Nivel de desequilibrio defensivo: marcada pérdida del contacto con la realidad objetiva por el fracaso par regular la defensa para contener las reacciones del individuo frente a las amenazas. En este nivel se encuentran:
  • Distorsión psicótica: grave distorción de la realidad de caracter psicótico como manera de hacer frente a una realidad de otro modo intolerable para el sujeto.
  • Negación psicótica: total incapacidad de percibir y aceptar la realidad.
  • Proyección delirante: ideas delirantes de contenido caracterizado por atribución a los demás de sentimientos, impulsos o pensamientos propios que le resultan inaceptables. 


04 septiembre, 2011

Signos y Síntomas Típicos de los Trastornos Mentales

Un síndrome es un conjunto de signos y síntomas que se presentan simultáneamente y se caracterizan a una patología o entidad clínica. Un síntoma es la manifestación física o mental, de carácter subjetivo, de una enfermedad, que sólo es percibida por quien la experimenta, no puede cuantificarse ni ser observada, sino más bien es inferida por los demás, como el caso de las alucinaciones auditivas del paciente mental. Por su parte, un signo es una manifestación objetiva, cuantificable y medible de un trastorno como la esterotipia.

Un trastorno mental es un síndrome o patrón comportamental o psicológico de significación clínica, que aparece asociado a un malestar, una discapacidad o a un riesgo significativamente aumentado de morir o de sufrir dolor, discapacidad o pérdida de la libertad. Este síndrome o patrón no debe ser meramente una respuesta culturalmente aceptada a un acontecimiento particular. Cualquiera que sea su causa, debe considerarse como la manifestación individual de una disfunción comportamental, psicológica o  biológica. (DSM-IV TR).

En relación a la enfermedad mental, existe una amplia gama de signos y síntomas cuya combinación nos permite identificar y diferenciar los distintos tipos de trastornos. Para un mejor estudio los clasificaremos y definiremos agrupándolos de acuerdo a la afectación que producen en las diversas áreas o esferas psíquicas: conciencia, atención, voluntad, afecto, motricidad, pensamiento, lenguaje, percepción, memoria, inteligencia y sueño.

CONCIENCIA: Estado de vigilia que permite al individuo procesar la información con lucidez, de acuerdo a una serie de capacidades. Sus trastornos son:
Ausencia: interrupción brusca de la conciencia, de corta duración, que se observa en un tipo de epilepsia y es más común en niños. Puede ir acompañada de movimientos automáticos, como andar, hablar o hacer gestos incomprensibles para los demás.
Coma: estado de pérdida de la conciencia en el que el sujeto no puede ser despertado ni con estímulos intensos.
Confusión: alteración de la conciencia que se caracteriza por pensamiento desordenado, falto de claridad y coherencia.
Delirium: alteración de la conciencia, acompañada de un cambio en las cogniciones, que se desarrollan a lo largo de un período breve de tiempo.
Desorientación: confusión acerca de la hora del día, la fecha, la estación, el lugar donde se encuentra y la propia identidad.
Estado Crepuscular: perturbación propia de la conciencia que se manifiesta por el estado de confusión del individuo que la padece, quien se muestra perseverativo, lento y con expresión de perplejidad en el rostro.
Estupor: alteración de la conciencia que se caracteriza por disminución de la actividad motora, mutismo e inhibición profunda o completa del movimiento voluntario y falta de respuesta psicomotora.
Éxtasis: alteración de la lucidez de la conciencia caracterizada por un incremento de la viveza perceptiva, pérdida absoluta de la conciencia del mundo circundante y disminución del control intencionado.
Obnubilación: alteración leve de la conciencia caracterizada por la fatiga, el deterioro de la atención y la concentración y descenso de la reactividad ante los estímulos externos.
Sopor: alteración de la conciencia que se caracteriza por periodos de inconsciencia, la mayor parte  del tiempo, con otros de conciencia activa. La persona precisa de estímulos enérgicos para despertarse y no responde a los requerimientos verbales o estímulos dolorosos.

ATENCIÓN: capacidad de centrarse de manera persistente en un estímulo o actividad concreto. Cantidad de esfuerzos dirigidos a concentrarse en ciertas partes de una experiencia. Sus alteraciones incluyen:
Aprosexia: incapacidad para fijar la atención.
Hiperprosexia: aumento anormal de la atención.
Hiperconcentración: fijación exagerada de la atención activa.
Hipervigilancia: atención pasiva exagerada que hace que el paciente capte todos los estímulos que se producen a su alrededor.
Hipoprosexia: déficit de la atención debido a muy diversas causas, tanto orgánicas como psicopatológicas.
Distraibilidad o distractibilidad: dificultad para realizar tareas o concentrarse en el trabajo.
Inatención: lentitud marcada o dificultad para cambiar el foco de atención.
Negligencia: trastorno de la atención que consiste en la tendencia a ignorar una parte del espacio externo.

VOLUNTAD: Proceso cognitivo por el que uno mismo se decide a la realización de un acto por iniciativa propia. Sus alteraciones son:
Abulia: deterioro de la voluntad de actuar que se traduce en indecisión y en sentimiento continuado de impotencia.
Apraxia: incapacidad de concebir, formular y ejecutar algunos actos volitivos complejos, intencionales y adiestrados.
Avolición: incapacidad para iniciar actividades dirigidas a un fin y persistir en ellas.
Compulsión: alteración de la voluntad de acción caracterizada por un impulso irrefrenable de efectuar conductas reiterativas en respuesta a una obsesión o a determinadas reglas.
Impulsividad: mecanismo de ejecución y control de la voluntad por medio del cual se pasa a la acción demasiado rápido si la debida reflexión previa.
Mutismo: resistencia a hablar en todos los ámbitos o en situaciones específicas.
Negativismo: resistencia aparentemente inmotivada a seguir instrucciones.
Pasividad: falta de acción, oposición, colaboración o intervención, dejando obrar a los demás sin hacer nada.
Rigidez: inamovible oposición de algunos pacientes para cambiar sus tenaces defensas frente a situaciones que así lo requerirían, repitiendo de esta manera un estereotipo defensivo paralizante e inapropiado, que hace imposible la cura.

AFECTO: patrón de comportamientos observables que expresan sentimientos o emociones experimentados subjetivamente por el sujeto. Sus alteraciones incluyen:
Afecto aplanado: ausencia o casi ausencia de cualquier signo de expresión afectiva.
Afecto embotado: reducción significativa de la intensidad de la expresión emocional.
Afecto inapropiado: discordancia entre la expresión afectiva y el contenido del habla o ideación.
Afecto lábil: variabilidad anormal del afecto, con cambios repetidos, rápidos y bruscos de la expresión afectiva.
Afecto restringido o constreñido: reducción ligera de la gama y la intensidad de la expresión emocional.
Aflicción: sentimiento de tristeza.
Agresividad: conjunto de actitudes hostiles y negativas de una persona.
Alexitimia: incapacidad para describir los afectos a través del lenguaje verbal y elaborar fantasías.
Angustia: aprensión, miedo o terror intensos, a menudo asociados a sensación de muerte inminente que se presenta con o sin la presencia de un estímulo identificado. También suele asociarse a síntomas físicos como dificultad respiratoria, palpitaciones y opresión torácica.
Anhedonia: incapacidad para experimentar placer o interés por nada ni nadie.
Ansiedad: anticipación aprensiva de una daño o desgracia futuros, acompañada de sentimientos de disforia o de síntomas somáticos de tensión.
Bella indiferencia: actitud del paciente hacia los síntomas de su enfermedad, con ausencia de ansiedad que contrasta con la gravedad aparente de éstos.
Cólera: excitación emocional en forma de viva animación gestual y verbal, de apariencia agresiva que en ocasiones se torna incontrolable.
Culpa: estado afectivo consecutivo a un acto que el sujeto considera reprensible.
Depresión: alteración significativa del estado de ánimo, primordialmente compuesta por tristeza que suele asociarse a síntomas físicos y reducción de la actividad social.
Disforia: estado de ánimo desagradable como tristeza, ansiedad o irritabilidad.
Disociación afectiva: desacuerdo entre la afectividad y la ideación.
Duelo: reacción emocional ante la muerte de un ser querido.
Estado de ánimo elevado: sentimiento exagerado de bienestar, euforia o alegría
Euforia: estado de ánimo caracterizado por sentimientos de bienestar y alegría desproporcionados con la situación del sujeto y que se asocian a grandiosidad.
Expansividad: ausencia de control sobre la expresión de las emociones y sentimientos, generalmente con sobrevaloración del significado o importancia propios.
Fobia: miedo persistente o irracional hacia un objeto, situación o actividad específicos que da lugar a conductas de evitación.
Frustración: estado que padece el que está privado de una satisfacción que entiende que le corresponde, lo que hace que se sienta defraudado en sus esperanzas.
Indiferencia afectiva: estado de ánimo en el que no se siente inclinación ni repugnancia por un objeto, sujeto o situación.
Irritabilidad: respuesta afectiva displacentera, exagerada, desproporcionada con relación al estímulo que puede acompañarse con descargas verbales, físicas o ambas.
Jocosidad: modalidades de ánimo placentero que se manifiesta con bromas y expresiones fuera de tono o lugar.
Hipotimia: disminución de la capacidad de dar respuestas emocionales adecuadas.
Irritabilidad: facilidad para enojarse o susceptibilidad a la cólera.
Moria: estado mental de euforia, con tendencia a la frivolidad superficial, en el contexto de una indiferencia general.
Pánico: mecanismo de alarma, adaptativo y apropiado, que tiene lugar en momentos inapropiados, en los que no existe un peligro real.
Perplejidad: trastorno del humor en el que predomina el desconcierto, la sorpresa y la ansiedad.
Pusilanimidad: conducta expresiva de miedo incontrolable ante objetos y situaciones ligeramente peligrosos.

MOTRICIDAD: Conjunto de actos voluntarios e involuntarios coordinados y sincronizados que nos permite mover una parte corporal o su totalidad. Sus alteraciones incluyen:
Acatisia: síntoma extrapiramidal caracterizado por una urgencia de movimiento que impide al sujeto afectado permanecer quieto.
Agitación psicomotora: excesiva actividad motora asociada a una sensación de tensión interna que carece de productividad y es repetitiva. Incluye conductas como caminar velozmente, moverse nerviosamente, retorcer las  manos, manosear vestimenta o incapacidad para permanecer sentado.
Ataxia: pérdida parcial o completa de la coordinación del movimiento muscular voluntario.
Automatismo: actividad motora involuntaria que guarda un cierto grado de coordinación.
Catalepsia: interrupción brusca del movimiento voluntario y de la sensibilidad.
Cataplejía: episodios de pérdida bilateral súbita del tono muscular que provoca el colapso del individuo, a menudo en asociación a emociones intensas como risa, cólera, miedo o sorpresa.
Catatonía: conjunto de anormalidades motoras que incluyen inmovilidad, actividad excesiva, negativismo extremo, mutismo, posturas o movimientos estereotipados, ecolalia y ecopraxia.
Discinesia: distorsión de los movimientos voluntarios con actividad muscular involuntaria.
Distonía: alteración del tono muscular.
Econimia: copia automática e inconsciente de los gestos faciales de otra persona que aparece en la esquizofrenia.
Ecopraxia: repetición por imitación, involuntaria, semiautomática e incontrolable de los movimientos de otras personas.
Estereotipia: movimiento reiterativo, no dirigido, aparentemente impulsivo y disfuncional que se realiza de forma constante.
Flexibilidad cérea: mantenimiento rígido en una posición corporal durante un período de tiempo prolongado, pero que puede ser modificada por otros.
Hiperactividad: incremento de la intensidad en la actividad motora.
Hipoactividad motora: inhibición o disminución de la actividad motora.
Inquietud: estado de hiperactividad motora de intensidad moderada.
Lentitud Psicomotora: enlentecimiento generalizado visible de los movimientos y del habla.
Manierismo: exageración, extravagancia o idiosincrasia de la postura y el movimiento expresivo.
Nistagmo: movimiento rítmico involuntario de los ojos, horizontal, vertical o diagonal, que consiste en temblores rápidos de pequeña amplitud en una dirección y un movimiento recurrente, mayor, más lento, en la dirección opuesta.
Sincinesia: movimiento involuntario que parecer exclusivamente con un movimiento voluntario específico.
Tic: movimiento motor o vocalización involuntarios, súbitos, rápidos, recurrentes, no rítmicos ni estereotipados.

PENSAMIENTO: es un producto de la mente, que puede surgir mediante actividades racionales del intelecto o por abstracciones de la imaginación. Sus síntomas y signos asociados son:
Alogia: empobrecimiento del pensamiento que se infiere en la observación del lenguaje y el comportamiento verbal.
Disgregación: producción de frases u oraciones correctas en su estructura gramatical, pero sin conexión lógica entres sí, por lo cual el pensamiento se vuelve incoherente.
Fuga de ideas: flujo casi continuo de habla acelerada, con cambios temáticos bruscos, que habitualmente se basan en asociaciones comprensibles, estímulos que distraen la atención o juegos de palabras.
Grandeza: evaluación exagerada o desmesurada del valor, poder, conocimientos, importancia o identidad de uno mismo.
Idea delirante o delirio: falsa creencia basada en una inferencia incorrecta relativa a la realidad externa que es firmemente sostenida, a pesar de lo que casi todo el mundo cree y a pesar de las pruebas o evidencias obvias e irrefutables de lo contrario. Puede ser de varios tipos:

  • Celotípica: se está convencido de que el compañero sexual o la pareja le es infiel
  • De grandeza: idea delirante de valor, poder, conocimientos o identidad exagerados, o de una relación especial con una deidad o persona famosa.
  • De referencia: su temática consiste en que ciertos hechos, objetos o personas del ambiente inmediato del sujeto tienen un significado particular en relación al mismo. Suelen ser de naturaleza negativa, aunque pueden ser de grandiosidad.
  • De control: se cree que ciertos sentimientos, impulsos o actos se experimentan como si estuvieran bajo el control de alguna fuerza externa al sujeto.
  • Difusión del pensamiento: idea delirante de que los propios pensamientos están siendo difundidos en voz alta de modo que pueden ser percibidos por los demás.
  • Erotomaníaca: idea delirante de que otra persona, generalmente de estatus superior, está enamorada del sujeto.
  • Extraña: implica un fenómeno que la cultura del sujeto consideraría totalmente inverosímil.
  • Insersición del pensamiento: idea delirante de que ciertos pensamientos propios no son de uno mismo, sino más bien son insertados en la propia mente.
  • Persecutoria: idea delirante cuyo tema central consiste en que el sujeto o alguien cercano a él está siendo perseguido, atacado, atormentado, golpeado o se conspira contra él.
  • Somática: idea delirante cuyo principal contenido pertenece a la apariencia o funcionamiento del propio cuerpo.
Idea sobrevalorada: creencia persistente y no razonable que se mantiene con menos intensidad que la idea delirante de modo que el sujeto puede considerar la posibilidad de su falsedad al no ser aceptada por los miembros de la cultura o subcultura del sujeto.
Ideación paranoide: ideación no delirante que implica sospechas o creencias de estar siendo atormentado, perseguido o tratado injustamente.
Ideas de referencia: sensación no delirante de que ciertos incidentes causales o determinados acontecimientos externos tienen cierto significado particular que es específico para cada sujeto.
Pensamiento mágico: creencia errónea de que los propios pensamientos, palabras o actos causarán o evitarán un hecho concreto de un modo que desafía las leyes de causa y efecto comúnmente aceptadas.
Prolijidad: pensamiento sobrecargado con numerosos detalles innecesarios, sin pérdida de la ilación del discurso, ni de la expresión de la idea fundamental.
Obsesión: idea intrusiva que se impone a la mente, fuera del control conciente del sujeto, que no acostumbra a aceptarla.
Pobreza del contenido del pensamiento: pensamiento limitado que se circunscribe a poca información por ser excesivamente concreta, demasiado abstracta, repetitiva o estereotipada.

LENGUAJE: capacidad lingüística que posibilita el uso de una lengua con la finalidad de comunicación.
Afasia: alteración de la comprensión o transmisión de ideas mediante el lenguaje debida a lesiones en los centros cerebrales asociados al mismo.
Alogia: dificultad para generar temas y dotarlos de una información adecuada, por lo que el discurso del paciente aparece empobrecido y vacío de contenido.
Aprosodia: incapacidad para comprender, asociar y expresar le lenguaje afectivo.
Bradiplalia: disminución de la fluidez verbal.
Circunstancialidad: suministro de información excesiva y cuya mayor parte tiene poco o nada que ver con la pregunta realizada. El sujeto da una un largo rodeo, proporcionando gran riqueza de detalles.
Coprolalia: utilización compulsiva y sistemática de palabras obscenas.
Descarrilamiento: patrón de lenguaje en el que las ideas de una persona se separan entre sí de modo que no guardan relación mutua alguna o sólo se relacionan tangencialmente. El sujeto cambia idiosincrásicamente el tema de un marco de referencia a otro al pasar de una frase u oración a la siguiente, careciendo su discurso de significado.
Disartria: articulación imperfecta del habla debido a alteración del control muscular.
Disgrafía: incapacidad de expresar ideas por medio de la escritura o de símbolos o escritos debido a una lesión cerebral.
Dislexia: perturbación de la capacidad de leer o comprender lo que uno lee en silencio o en voz alta, independientemente de cualquier defecto del habla.
Ecolalia: repetición patológica, propia de un loro y aparentemente sin sentido de una palabra o frase que acaba de emitir otra persona.
Glosolalia: alteración semántica del lenguaje en  la que se cambia el sentido de las palabras o figuras, basándose en la emisión de sonidos imprecisos con la apariencia de un discurso fabricado en una lengua extraña o desconocida.
Glosomanía o neologismo: creación de un pseudolenguaje fantaseado, sin valor comunicativo ni contenido semántico.
Habla apremiante: habla excesiva en relación a la cantidad, acelerada y difícil o imposible de interrumpir. Suele ser de excesivo volumen, generarse sin ninguna incitación social y continuar aun cuando nadie la escuche.
Incoherencia o ensalada de palabras: lenguaje o pensamiento que resulta esencialmente incomprensible a los demás porque las palabras o frases se unen sin una conexión lógica o significativa.
Palilalia: alteración del lenguaje que consiste en la repetición constante de la última palabra de una frase.
Perseveración: incapacidad para cambiar el marco de referencia, lo que determina una repetición persistente que puede afectar diferentes niveles de organización del lenguaje.
Pobreza del lenguaje: restricción de la cantidad del habla espontanea.
Tangencialidad: falta de relación entre la pregunta y la respuesta dada por el sujeto.
Tartamudeo: alteración de la fluidez normal y estructuración temporal del habla, que es inapropiada par la edad del sujeto.
Taquiplalia: aceleración o aumento exagerado de la fluidez verbal.
Verbigeración: es la pronunciación repetida de una misma palabra que no siempre resulta adecuada dentro de la frase en que se intercala.

PERCEPCIÓN: proceso psicológico complejo por medio del cual el individuo se hace conciente de sus impresiones sensoriales y adquiere conocimiento de la realidad. Se consideran alteraciones de la percepción las siguientes:
Agnosia: incapacidad para reconocer sensorialmente cualquier objeto, aunque los sentidos funcionen con normalidad.
Alucinación: percepción sensorial en ausencia de estímulo externo apropiado que tiene el sentido de realidad inmediato propio de la verdadera percepción. Falsa percepción de una objeto que en el momento de la vivencia no existe, siendo muy convincentes para quien la experimenta. Puede ser de diversos tipos

  • Auditiva: percepción de sonidos, más frecuentemente voces.
  • Visual: implica ver imágenes estructuradas o informales como personas o luces.
  • Olfativa: percepción de olores inexistentes como goma quemada o pescado podrido.
  • Gustativa: percepción irreal de sabores, generalmente desagradables.
  • Táctil: percepción de ser tocado o tener algo bajo la piel, incluyendo descargas eléctricas, hormigueo o sensación de que algo se mueve o repta bajo la piel.
  • Somática: alucinación que implica la percepción de una experiencia física localizada en el cuerpo.
  • Hipnagógicas: percepción de imágenes parecidas a los sueños que ocurre justo antes de quedarse dormido.
  • Hipnopómpicas: percepción de imágenes parecidas a los sueños que ocurre justo después de despertar.
  • Caleidoscópicas: alucinaciones visuales cambiantes.
  • Liliputiense: alucinación visual de personas o grupos de personas de tamaño pequeño.
Autoscopía o imagen en espejo: visión alucinatoria de uno mismo en el espacio exterior.
Despersonalización: alteración de la percepción o experiencia de uno mismo, de modo que uno se siente separado del propio cuerpo o de los propios procesos mentales, como si se tratara de un observador externo.
Desrealización: alteración de la percepción o experiencia del mundo externo de manera que éste parece extraño o irreal.
Dismorfia: alteración significativa de la percepción del propio cuerpo o partes del mismo.
Distorsión sensorial: alteración de la percepción sensorial caracterizada por los cambios en la intensidad de las percepciones, calidad, peso o forma espacial de los objetos.
Hipoestesia: disminución de la captación de estímulos sensoriales específicos.
Hiperacusia: sensibilidad dolorosa a los sonidos.
Hiperestesia: incremento o exageración patológica de la sensibilidad tanto general como especifica.
Ilusión: percepción o interpretación errónea o distorsionada de un estímulo externo real.
Macropsia: percepción visual de que los objetos son mayores de lo que realmente son
Metamorfosis: ilusoria percepción de los objetos reales en la cual está alterada la sensación de sus cualidades morfológicas y especiales.
Micropsia: percepción visual de que los objetos son menores de lo que realmente son.
Pseudoalucinación: falsa percepción de imágenes que no se extrayectan en el campo sensorial y por lo tanto no llegan a adquirir carácter de una verdadera alucinación.
Sinestesia: percepción de un estímulo sensorial en un órgano distinto al que corresponde.


MEMORIA: capacidad mental que permite fijar, conservar y evocar información de situaciones que el sujeto percibe como pertenecientes al pasado.
Amnesia: incapacidad total o parcial para registrar, retener y evocar información. Existen diferentes tipos de amnesia:

  • Anterógrada: perdida de la memoria relativa a hechos que ocurrieron tras la acción del agente etiológico
  • Retrógrada: pérdida de la memoria acerca de hechos que ocurrieron antes de la acción del agente etiológica
  • Global: pérdida de la memoria acerca de hechos acontecidos antes y después de la acción del agente etiológico.
  • Disociativa: incapacidad para recordar información personal importante, generalmente de carácter traumático o estresante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.
  • Localizada: incapacidad de recordar acontecimientos que se han presentado durante un periodo de tiempo circunscrito, por lo general las primeras horas que siguen a un acontecimiento profundamente perturbador.
  • Selectiva: capacidad para recordar sólo algunos acontecimientos que se han presentado en un periodo de tiempo específico.
  • Generalizada: imposibilidad de recordar toda la vida del individuo.
  • Continua: incapacidad para recordar acontecimientos que han tenido lugar desde un momento determinado hasta la actualidad.
  • Sistematizada: perdida de la memoria para ciertos tipos de información como los recuerdos relacionados con la propia familia o con alguien en particular.
Confabulación: serie de falsos recuerdos que rellenan las lagunas de memoria de algunos tipos de síndromes amnésicos y que en algunas ocasiones adquieren un carácter marcadamente fantástico.
Déja Vu: impresión que tiene una persona de haber visto o vivido con anterioridad una situación que es nueva para ella.
Déja conu: impresión que tiene una persona de haber visto con anterioridad a personas extrañas.
Hipomnesia: disminución de la capacidad de fijar, recordar, conservar y evocar experiencias anteriores.
Hipermnesia: exaltación de la función reproductiva de la memoria, caracterizada por la aceleración y automatización de las asociaciones de recuerdos.
Jamais vu: impresión que tiene una persona de no haber visto o vivido nunca una situación que ha experimentado con anterioridad.
Jamais conu: impresión que tiene una persona de no haber visto o vivido nunca a una persona con que se ha relacionado antes.
Paramnesia: distorsión de la memoria que produce errores en la evocación y el reconocimiento.
Reminiscencia: falso recuerdo, el paciente recuerda hechos y acontecimientos que no han tenido lugar.

INTELIGENCIA: Capacidad del sujeto para adaptarse a un ambiente o varios, para realizar abstracciones, pensar racionalmente, solucionar problemas, aprender nuevas estrategias por medio de la experiencia o llevar a cabo comportamientos dirigidos a metas. Sus alteraciones son:
Retraso mental: funcionamiento intelectual inferior a la media de la población, asociado a déficit en la capacidad adaptativa, y que tiene su inicio durante el periodo de desarrollo, entre el nacimiento y los 18 años.
Demencia: déficit persistente y adquirido de la función intelectual que afecta por lo menos a tres de las siguientes áreas del funcionamiento mental: lenguaje, memoria, habilidad visoespacial, vida afectiva, personalidad y aspectos cognitivos como abstracción, cálculo y juicio.
Deterioro: daño de las funciones cognitivas que afecta a las capacidades intelectuales, debido a la edad o al comienzo de un proceso demencial, generalmente irreversible.

SUEÑO: estado caracterizado por reducción del nivel de conciencia, disminución de la actividad de los músculos esqueléticos y depresión de la actividad metabólica. Sus trastornos son: 
Disomnias: alteraciones en la cantidad, calidad y temporalidad del sueño.
Hipersomnia: excesiva somnolencia, manifestada por sueño nocturno prolongado, dificultad para mantener un estado de alerta durante el dia o episodios diurnos de sueño no deseados.
Insomnio: quejas subjetivas de dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido o a causa de la mala calidad del sueño. Puede ser de tres tipos:

  • Inicial: dificultad para conciliar el sueño
  • Medio: despertar a medianoche después de haber conciliado el sueño, aunque con dificultades.
  • Terminal: despertar antes de la hora usual de hacerlo, con incapacidad para reemprender el sueño.
Parasomnia: comportamiento o hechos fisiológicos anormales que ocurren durante el sueño o en las transiciones sueño-vigilia.
Sonambulismo: actividad motora durante el sueño.

OTROS ASPECTOS
Ambivalencia: coexistencia de afectos, ideas o voluntades contradictorias sobre una misma persona, objeto o situación.
Androginia: combinación de características psicológicas masculinas y femeninas que se da en una misma persona.
Anorexia: pérdida del apetito.
Anorgasmia: ausencia o retraso excesivo del orgasmo tras una fase de excitación normal.
Apatía: pérdida de sentimientos y falta de actividad, con incapacidad para actuar y retraso psicomotor.
Astenia: sensación de fatigabilidad neuromuscular general, acompañada a veces de un debilitamiento de la memoria, dificultad para mantener la atención y la concentración.
Atracón: ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo, generalmente inferior a dos horas, en cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingeriría en un período de tiempo similar y en las mismas circunstancias.
Conversión: pérdida o alteración del funcionamiento sensorial o motor voluntario que sugiere una enfermedad médica o neurológica inexistente.
Coprofagia: tendencia a la ingestión de materia fecal.
Dipsomanía: tendencia irresistible al abuso de bebidas que aparece en forma de accesos transitorios.
Disociación: alteración repentina o gradual, transitoria o crónica, de las funciones normalmente integradas de conciencia, memoria, identidad o percepción del ambiente.
Hiperfagia: ingesta o deseo excesivo de ingesta alimentaria, que no se corresponde a las necesidades metabólicas.
Hostilidad: actitud duradera y penetrante caracterizada por el cinismo, la desconfianza hacia otros y la evaluación negativa de las personas y las cosas.
Mitomanía: tendencia morbosa más o menos voluntaria y consciente a la mentira y a la creación de fábulas.
Retraso psicomotor: disminución generalizada y claramente observable de las reacciones físicas, del movimiento y del lenguaje.
Transexualismo: importante disforia por la identidad sexual asociada a un deseo persistente de hacerse con las características físicas y los papeles sociales que connotan el otro sexo biológico.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Diccionario de Medicina Océano Mosby. Barcelona: Océano Grupo Editorial, 1998.
  2. Diccionario de Psicología. Barcelona: Océano, 1999.
  3. Lopez-Ibor, J., Valdés Miyar, M. DSM-IV TR. Manual Diagnóstico y Estadistico de los Trastornos Mentales. 4° Edición Revisada. Barcelona: Masson, 2002.
  4. Nina, R. Manual de Introducción a la Psicopatología. 2ª Edición. Santo Domingo: Ancom, 2001.